Archivo mensual: febrero 2013

El Toro se Desangra (o Paquito “El Chocolatero” baila con la muerte.)*

 

Sentada en el vacío

"...Y mientras tanto el toro se desangra" Retocado por m.c

“…Y mientras tanto el toro se desangra”
Retocado por m.c

como todos,

los ojos como cuencas

de barro.

Paquito el chocolatero

y las mentiras,

mentiras, mentiras.

Vuelve la fiesta,

la fiesta del sacrificio,

ole, ole, ole

sacrificio dicen,

sacrificio!

Desde la nube

de algodón nos miran

y todos implorantes

esperamos el sacrificio.

El toro se desangra,

pero que importa,

fiesta, fiesta, fiesta!

El toro desamparado

mira impotente

buscando una salida.

¿Quién sabe? ¿Quién sabe?

Quizá su último aliento

desgarre la mentira

y el agua limpia caiga

sobre todos nosotros.

 

Julio 2012

 

* Tradicional pasodoble español relacionado con el mundo taurino.

 

 

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23 F

 

Realizado durante la larga noche del 23 F de 1981

Realizado durante la larga noche del 23 F de 1981

Había ido a  llevar a mi hermano pequeño a unas clases de recuperación a un sitio que creo recordar estaba por el barrio de Salamanca. Era un niño muy inquieto. Íbamos en metro todas las semanas, yo me quedaba esperandole leyendo un libro y relajándome de los nervios que había pasado intentando controlarle en el viaje. El día 23 de Febrero de 1981 estaba, como siempre leyendo mi libro cuando una de las profesoras del centro me dijo muy agitada que mi padre estaba al teléfono (se refería a mi padrastro que hacía las funciones de padre para mi y era el padre de mis hermanos). Estaba terriblemente nervioso y me dijo: ¡Coge inmediatamente un taxi y ven a casa con tu hermano ahora mismo! Yo le pregunte que qué pasaba y repitió: ¡Te he dicho que cojas un taxi y que vengas a casa ahora mismo! Yo estaba muy asustada y me imaginaba todo tipo de cosas ¿Habría muerto alguien? ¿Se habría quemado la casa? ¿Se habría puesto alguien muy enfermo? Cuando llegué a casa el nerviosismo era evidente. Mi madre con los ojos desorbitados miraba la radio como si estuviera oyendo una historia de terror. En casa me enteré de que el Congreso de los Diputados había sido asaltado por unos golpistas y todo lo que estaba pasando tenía muy mala pinta. Mis padres trabajaban en TVE pero en cierta forma habían llevado una doble vida ya que pertenecían a CCOO (Comisiones Obreras) que fue ilegal durante muchos años, eran de hecho activistas. Estaban en una célula secreta y nuestra casa, vivíamos entonces en la calle Orense (que estaba en uno de los mejores barrios de Madrid por aquel entonces) se llamaba en clave la Casa Gallega y de vez en cuando se organizaban reuniones con otros miembros del partido comunista. Una vez detuvieron a todos los de su célula y ellos pasaron varias noches  vestidos como si fueran a asistir a una entrega de premios porque les habían dicho que si iban muy bien vestidos la policía les trataría mejor. Tal y como recuerdo lo que me contaron después finalmente no les detuvieron porque el chico (creo que era un chico joven) que les había delatado adoraba a ni madre no dijo sus nombres. En 1981 las cosas se habían calmado bastante desde que se había legalizado el PCE, pero esa noche el terror entró en nuestra casa. Yo cuando era niña nunca me había enterado de su secreto pero el 23 F de 1981 ya tenía 19 años y podía imaginar con toda claridad como al día siguiente podrían entrar por la puerta unos militares golpistas y llevarse a mis padres para fusilarlos. Esa noche la pasé haciendo este dibujo mientras el silencio se adueñaba de todos los miembros de mi familia, un silencio solo interrumpido por la radio y las marchas militares en la tele. Cuando el rey apareció para tranquilizar a la población, yo respiré y poco a poco fui terminando el dibujo, un dibujo que decidí guardar por si algún día me fallaba la memoria y se me olvidaba la cara de indignación, asco y miedo de mi madre frente a la radio.

 

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Deshaucio

Mi casa, mis muebles mi vida.

¿Dónde están? ¿Dónde han ido?

Escucho las voces, las voces de mi casa,

las voces de mi historia.Panic1837 b

Todo en la calle

donde el frío me quiebra.

El frío, el frío se mete por los huesos.

 

Pedir, pedir comida,

pedir abrigo, pedir un techo.

 

Mis hijos dicen tengo hambre.

Mis hijos dicen ¿dónde está mi cama?

Mis hijos creían que estaban a salvo.

Yo creía que estaba a salvo.

 

Las deudas llegan y siguen aumentando,

las deudas aplastan,

las deudas ahogan.

Me ahogo, no duermo

No vivo, no puedo,

no puedo seguir,

no puedo más.

 

El sol ha salido

Para decirme adiós.

Se acabo, se acabo,

Adiós…adiós…adiós.

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El Cacharro de mi abuela

Entrada de la primera obra donde actué. Photo by marina carresi

Entrada de la primera obra donde actué. Photo by marina carresi

Esta es la entrada que conservo de la primera obra de teatro que hice. Creo que todo empezó porque una  ex compañera del instituto me dijo que en su grupo de teatro estaban buscando a alguien para uno de sus sketches. Me dijo si me interesaba ir a una prueba y a los dos o tres días ahí estaba yo haciendo una lectura para un personaje de una cantante de Opera retirada y venida a menos. Me tenía que subir a una mesa y cantar “Las Tardes de Ritz” y hacer una lectura de los diálogos del personaje. Les gustó mucho y me propusieron hacer otro personaje y algunos números musicales. Tenía diez y nueve años y me encantó la experiencia. Mis compañeros me recibieron con cariño y me ayudaron todo lo que pudieron a pesar de que no me conocían de nada. Conservo fotos y me acuerdo de ellos perfectamente. Hicimos la obra en la sala Cadarso, en  Clamores y en la Pza de Chamberí. Gustó mucho. Nuestro siguiente montaje fué un homenaje al cine que representamos en el Colegio Mayor Chaminade, era precioso. Trabajamos muchísimo pero conseguimos crear todo un espectáculo todos hacíamos varios personajes, unos hablaban, otros no. El personaje con el que más disfruté fue la “mamita” de Lo que el viento se llevó. Por esa época pesaba menos de 50 kilos así que me tuve que poner algo así como tres anoraks, varias faldas etc, pero sobre todo me lo pasé bomba imitando el acento del personaje y su actitud tan obstinada. En otra escena interpretaba a la secretaria de un actor retirado y amargado al que ella amaba en secreto. Ella recibe a un periodista que le va a entrevistar, una escena dramática y emotiva. Cantábamos, bailábamos y lo pasábamos en grande. Yo no lo sabía pero eso me abriría después las puertas para trabajar en la Compañía de Lola Herrera, pero eso es otra historia. Un día cuando llegábamos al ensayo ocurrió un suceso bastante penoso. Íbamos en el coche apretadísimos y A, que era el director, estaba intentando aparcar. A había cogido “la polio” cuando era pequeño y andaba con muletas. Hizo un movimiento con el coche para aparcar y un hombre absolutamente enfurecido, que por lo visto estaba esperando para aparcar también, salió de su coche y sin mediar palabra, aprovechando que la ventana de A estaba abierta le propinó un tremendo puñetazo. Todos gritábamos como locos pero no podíamos salir porque el coche solo tenía dos puertas y estábamos apretados como sardinas en la parte de atrás. Al final A consiguió salir y entonces fue cuando el hombre se dio cuenta de la situación y sin saber donde meterse pidió perdón en voz baja y salió corriendo. A tenía la cara hinchada y todos estábamos indignados ante la estúpida violencia de aquel hombre. Quitado este incidente fue una época estupenda, llena de creatividad y de ilusión.

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