Archivo mensual: agosto 2013

Drácula y las Gafas

Nathan maquillado por Susannah.  Foto by marina carresi

Nathan Burkiewicz maquillado por Susannah Jones .
Foto by marina carresi

Para mi primera historia de una foto he elegido esta. No hay ninguna razón especial salvo que es una de tantas fotos que tienen su propia historia en mi cerebro que hay que dejarlas salir, ya han estado demasiado tiempo enterradas en mi memoria. Ahora que lo pienso, a lo mejor no es casualidad que esta sea la primera.
Nick y yo fuimos a Irlanda y entre otras cosas como salir de Madrid y descansar un poco, teníamos que investigar para el próximo número de la revista sobre un tema fascinante, Bram Stocker y Drácula. El museo de Drácula estaba a las afueras de Dublín y a pesar de estar señalizado en la entrada era bastante difícil de encontrar. Primero tuvimos que atravesar una piscina cubierta y dentro del mismo complejo llegamos a una especie de enorme bar muy oscuro y con diversas máquinas de juegos y billares. Después de buscar muy intrigados y dar varias vueltas conseguimos encontrar el museo. Este tenía muñecos terroríficos y en la parte de abajo una especie de tétrico cementerio que olía bastante a cripta. Era un poco tipo túnel del terror para niños pero tengo que reconocer que a la niña que hay en mi todo este tipo de cosas le apasionan. Dentro del cementerio cripta había una pequeña sala que proyectaba un documental sobre Bram Stocker que, no sé si por el ambiente o por el propio interés, me pareció apasionante. Fue un día memorable y quedó bastante incorporado a nuestra revista en los textos escritos por Nick y las fotos hechas por mi.
Casí terminada la revista a Nick se le ocurrió que le pidiéramos a Susannah si podría hacer uno de sus fantásticos maquillajes y convertir a Nathan en El famoso y terrorífico Conde Drácula. Ella acepto y con poco tiempo lo organizó todo con la ayuda de Fabiola para que Nick y yo fuéramos a su casa y con Nathan debidamente maquillado como el sanguinario Conde yo pudiera hacer unas fotos para la portada de ese número especial que con tanto cariño habíamos preparado. Llegamos a casa de Susannah y Nathan estaba prácticamente maquillado, Fabiola y Susannah habían preparado unas lámparas a modo de focos y yo estaba bastante nerviosa con mis inseguridades a flor de piel y no queriendo que nadie me dijera como tenía que hacer las fotos ni si debía usar flash o no. Y ahí estoy yo con mi actitud de se lo que hago, no os preocupéis, lo tengo todo bajo control cuado de la manera más misteriosa que uno pueda imaginar, al acercar la cámara a mis ojos, di un toque a mis gafas y el cristal derecho salió volando por la habitación, cayó al suelo y se partió por la mitad. No podía creerlo, era como cosa de brujas, toda esta preparación, toda la ilusión, a freír puñetas. En mi mente pasaron mil pensamientos por segundo. Obviamente no podíamos suspender la sesión después de todo el amable esfuerzo que había hecho todo el mundo y por otra parte mi orgullo me impedía dejar que otra persona hiciera las fotos, al fin y al cabo yo era la fotógrafa. Así que mi solución fue como he hecho en otras ocasiones cuando algo me aterroriza, “la huida hacia adelante”. Hice las fotos sin ver ni torta, por intuición, eso sí estoy muy agradecida a las tarjetas digitales que te permiten hacer cientos de fotos y finalmente creo que todos quedamos contentos con el resultado. Esta es una de las fotos y a mi, aunque este mal decirlo, me gusta bastante.

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