La Hija de la Peluquera y el Almendro Mágico

Hace algún tiempo me llego una solicitud de amistad en facebook. Me decía que nos conocíamos de Colmenarejo, un pueblo de norte de la comunidad de Madrid. Tengo que reconocer que fui directamente a ver su foto pero aunque me resultaba algo familiar y como figuraba con dos nombres, no estaba segura si era quien yo suponía. Entré en su muro para buscar más pistas y ahí encontré a Esmeralda, su madre. Una montaña de recuerdos se abalanzó sobre mí. Recuerdos de aire fresco, jara, piedras y cielos azules. Pero no conseguía recordar su cara y entonces me envió unas fotos. Por fin pude poner rostro a mi amiga Nuria. Mi amiga de veranos adolescentes, primeros besos, discoteca, motos y desengaños. Cuando llegué a Colmenarejo por primera vez creo que tenía doce años. Casi siempre pasaba parte de las vacaciones lejos de mis padres, en libertad y casi siempre en algún sitio cerca del mar, así que no me hacía mucha gracia ir a un pueblo en la sierra de Madrid y además a una casa sin piscina. Pero ahí estaba Nuria que hizo que todo fuera mucho más fácil e interesante. Mis padres habían alquilado la casa a su madre y dentro del terreno estaba su peluquería. La peluquería de Esmeralda era una casita independiente a  la que se accedía subiendo unos escalones desde el porche. El porche estaba en la parte trasera de la casa y era donde comíamos debajo de una frondosa parra. Me encantaba la peluquería y a veces Nuria, sus primas y yo, cuando su madre no estaba, entrabamos en ese templo misterioso y jugábamos a descubrir nuestra femineidad en un mundo lleno de colonias, pinzas, jabones, rulos, y otros artilugios. En la parte delantera del jardín había un mágico almendro, y digo mágico porque parecía que siempre había deliciosas almendras que brotaban sin cesar. Eran tiernas y sabrosas, las mejores que he comido nunca. Fui Colmenarejo varios años,  aunque ya no alquilábamos la casa de Esmeralda, seguía viendo a Nuria todos los veranos. La aparición de los chicos en nuestras vidas, como suele pasar, cambió un poco las cosas. Pero ese verano, el primero éramos inseparables.

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2 comentarios

Archivado bajo Historias de Fotos

2 Respuestas a “La Hija de la Peluquera y el Almendro Mágico

  1. MARINA Estupendo tu relato. tu tio que te quiere.

  2. ¡Gracias tio! Yo también te quiero un montón.

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