La Tristeza se hizo Gato

Mariano, mi gato. Photo by P A López.

Mariano, mi gato. Photo by P A López.

La tristeza se hizo gato y paseaba por todas las habitaciones de la casa.

Negro, negro, con toda la luz en tus ojos, como dos hojas verdes con agua.

Siempre enredando entre mis piernas, jugando con mis tobillos;  mi piel llevaba tus asaltos por las calles, surcos amorosos que dolían.

Te subías a las mesas y a las camas, y allí, teniendo mi ausencia por aliada, se entablaban batallas de uñas y madera. Y siempre perdías, ya eras viejo entonces, y con aire resignado te escondías detrás de las cortinas.

Eras como un gran beso negro, siempre triste, siempre ausente, con el dolor en cada movimiento.

Por las noches me gustaba mirarte acurrucado en el sillón. Tu mirada se perdía no sé donde, parecía que te ibas del momento, que no te tocaban nuestros ruidos. Permanecías así, quieto, inmensamente quieto, durante bastante tiempo. Luego volvías y estirándote como si hubieras dejado tus huesos en el recorrido, tomabas mi plato por asalto y terminaba mi cena y tu ayuno.

A menudo, la zapatilla de la abuela volaba por encima de tu cabeza, pero nunca aterrizaba entre tus orejas. Te gustaba incordiar a la “yaya” y que te persiguiera gritándote por toda la casa. En esos lances, siempre ganabas, quizá porque la abuela era más vieja que tú y te amaba más que nadie.

Eras un gato como todos, pero apenado como ninguno, negro, con todo el verde de tus ojos y con tu algo de loco.

Un día, al entrar en casa, los niños dijeron que te habías ido para siempre, la abuela me dijo que sufrías y habían tenido que sacrificarte.

Y esa noche, soñé un cielo para gatos, y cuando desperté, miré tus huellas en mis piernas y comencé a llorarte.

Nuria Torres Carrasco  1978-9

 

Este es el único texto que he publicado que no lo he escrito yo. Lo escribió mi querida amiga Nuria Torres Carrasco que pasó una temporada en mi casa cuando éramos adolescentes. Escribió este precioso y poético texto cuando mi gato Mariano, que llevaba conmigo desde que yo tenía 8 años,  murió.

Llevaba años buscándolo y por fin lo he encontrado y lo he transcrito con lágrimas en los ojos. No sé si lo escribió en el año 1978 o 79 pero lo guardé porque expresaba a la perfección la tristeza que nos invade  cuando muere  un animal que es parte de la familia.

Como no tiene título he usado el principio del texto como título.

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