Archivo mensual: junio 2018

¡Cuídate, América, del Dragón de Fuego!

El Dragón de Fuego
Fotomontaje Marina Carresi

Las calles de América

están asustadas,

lloran y tiemblan

ante el dragón de fuego

que expulsa llamas

de su gigante boca

podrida de avaricia

asco y miseria.

 

El infierno

abrió sus fauces

para dejarle salir

con su sonrisa

malévola,

llevando el odio

sembrando el miedo

y agitando su bandera.

 

Su arrogancia

transporta

la oscura antorcha

de la mentira obscena,

para quemar los bosques

envenenar el aire

emponzoñar el agua

sembrar la guerra.

 

El dragón de fuego

ha venido

¿le hemos dejado entrar

para destruir la tierra?

Junio 2018

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El Día Que Wendy Quiso Ser Peter Pan

Retrato de Marina Carresi realizado por Nick Franklin 1991

Parece que el feminismo empieza a ser un clamor en nuestra sociedad. Me alegro enormemente porque durante toda mi vida, de una forma u otra ya sea en publicaciones o en las obras de teatro que he dirigido, he intentado que la igualdad de derechos para las mujeres se convierta en una realidad.

Este texto lo escribí hace por lo menos 26 años. He añadido un par de frases en cursiva para que se entienda mejor, pero básicamente está tal y como lo escribí. Reconozco los peligros de generalizar, pero aun así me resultó curioso encontrar este texto entre mis papeles y quería compartirlo.

El Día Que Wendy Quiso Ser Peter Pan

Lo primero que quiero aclarar es que este título no implica ningún deseo de transformación sexual ni nada parecido; es solamente un canto de esperanza a una nueva sociedad que rompa de una vez por todas con una visión pobre y patética de las relaciones entre mujeres y hombres.

Yo no me pregunto si existe igualdad (cuando lo escribí no me refería a igualdad de derechos que siempre he defendido y sigo defendiendo) entre los hombres y las mujeres, o si debería existir o cualquier pregunta de este tipo que se formula en diferentes grupos anti- o pro- cualquier cosa. No creo que exista igualdad entre hombres y  mujeres. Para empezar hay una diferencia fundamental: el cuerpo de la mujer está preparado para la concepción y el del hombre no. Para la creación de un ser humano, el hombre necesita únicamente diez minutos de placer, la mujer nueve meses de cambios radicales en su cuerpo, en su metabolismo y en su mente, etc. eso descontando el sufrimiento del parto y la responsabilidad de defender su creación con su propia vida. Esto es indiscutible aunque es difícil de hacer entender esta idea a un hombre, cuya sensibilidad está más ocupada en otros menesteres.

The “Menhir du Champ Dolent”, neolithic megalith in Eastern Brittany, France. It is the highest menhir in Brittany.© Guillaume Piolle CC BY 3.0

Pero yo me pregunto ¿es necesario que el hombre esté tan lejos de la experiencia de su mujer en la creación de un ser humano? Para mí la respuesta es NO.  Claro que para esto habría que cambiar la base de la sociedad. Os preguntaréis cómo. Bien, podemos empezar, por ejemplo, en destruir la falocracia. El poder del falo viene de tan antiguo como las primeras representaciones artísticas (los menhires) de la edad de piedra. Luego podríamos analizar porque los griegos y los romanos solo ensalzaban las figuras masculinas desnudas en actitudes de luchas, de trabajo etc. Todas las virtudes del ser humano desnudas e idolatradas en el cuerpo del HOMBRE. Las figuras femeninas aparecen vestidas o semidesnudas y en actitudes de sometimiento o humillación como se puede comprobar por ejemplo en esculturas como El Rapto de las Sabinas en Florencia. Podemos seguir viajando por diferentes épocas y culturas y encontramos mujeres gordas y sometidas en pinturas como las de Rubens (o apareciendo como simples objetos sexuales), mientras que los hombres son fuertes, gallardos y vencedores (muestro solo un par de ejemplos, pero hay cientos y cientos).

Obviamente este cuadro es una exageración, pero representativo de la percepción machista de la mujer en el arte.

 

Realmente me parece un verdadero milagro que los hombres puedan amar a las mujeres en alguna forma que sea diferente a la de un perro que le debe obedecer o una figura distorsionada de su madre y digo distorsionada (sobre todo por la religión, especialmente la católica) porque le debe cuidar al igual que su madre pero a la vez le ofrece su sexo como una prostituta. Una posición muy difícil de equilibrar mentalmente. Digamos que debe mantener una relación de amor=maternal, sexo=concupiscencia.  La solución para muchos hombres, por lo tanto es tener una doble relación  esposa=madre, amante=sexo que fuerza a muchos hombres, en nuestra sociedad a llevar una doble vida y un sentimiento de culpa.

Digamos que el prototipo que acabamos de ver es el de una sociedad machista en donde la mujer desempeña el rol de madre o puta. Un rol no muy grato para la que desempeña el papel de madre ya que se ve relegada a quedarse en casa cuidando de niños y ancianos mientras su marido va a divertirse con sus amigos a los que admira; en las clases trabajadoras porque son más fuertes y comparten sus gustos, especialmente, el futbol y en las clases educadas porque están mejor preparados y comparten temas de conversación aunque el trabajo y el futbol también juega un papel importante en las conversaciones, cuando no se quiere hablar de otras cosas. ¿De qué puede hablar con su mujer que pasa la mayor parte del tiempo en casa o si trabaja, en algún tipo de trabajo rutinario y aburrido ya que le ha sido imposible acceder a los altos puestos de la sociedad, incluso aunque haya estudiado una carrera? Por lo tanto al no ver a la mujer como a un igual, pasa a ser una posesión, mientras que a quienes admira realmente es a sus amigos con los que comparte sus vivencias.

by Graeme Maclean.

En conclusión, me parece una difícil tarea respetar y amar a una persona a la que te han enseñado a discriminar por su sexo a lo largo de toda la historia, desde que has tenido uso de razón. Y yo me hago esta pregunta ¿puedes amar a alguien si no le admiras?

1991 (aprox.)

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