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Cuando te Fuiste

 

Una jovencísima Nuria Carresi. Yo era pequeña cuando se hizo esta foto.

Cuando te fuiste

caí en un mar sin fondo,

donde el dolor y la culpa

como plantas agotadas,

luchaban impasibles

por un rayo de sol.

 

Cuando te fuiste

un trozo de mi ser

se perdió para siempre,

atrapado en el silencio

de un baúl vacio

y un armario hueco.

 

Nos hundimos,

cuando te fuiste;

pequeños barcos

sin luz y a la deriva

vagando en el lodo

de la melancolía.

 

Cuando te fuiste

aparté tu recuerdo,

lo enjaule en mi mente

como se enjaula a un lobo

que triste y frenético

aúlla a la luna.

 

Te perdí cuando te fuiste

pero a veces oigo

tu risa de niña

obligada a crecer

entre el dolor y el hambre

de una España negra.

 

Eras nuestra alma,

 la pieza central

de un puzle dislocado.

Arañando la alegría,

de ese cielo azul

que tanto amabas.

 

Ahora lo sé,

un poco de ti

vive en todos nosotros;

tu dulzura,

ese fue tu regalo

cuando te fuiste.

 

Dedicado a mi madre Nuria Carresi (1940-1999)

Noviembre 2017

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Mi Jungla de Bolsillo o Cómo Respirar en Madrid

Plantas de mi terraza - Photo by Marina Carresi

Plantas de mi terraza – Photo by Marina Carresi

Año tras año, durante el boom de la construcción, veía como iban apareciendo más y más pisos en los que las terrazas brillaban por su ausencia. No me refiero a las enormes azoteas de la gente que tiene un ático ni a las terrazas de las zonas residenciales del centro de Madrid, me refiero a una pequeña terraza o un balconcito en donde se puedan poner unas pocas macetas con plantas o flores. Comprendo que la mayoría de los pisos son pequeños y ha habido un intento de arañar algo de espacio, pero también creo que ha sido una fórmula por parte de las empresas de construcción para ahorrarse dinero y trabajo, ya que es mucho más fácil no hacer terrazas y dejar una pared lisa y aburrida. Por otra parte al vivir en un piso alto puedo ver que a mi alrededor las terrazas están vacías, incluso los áticos y me entristece enormemente. Para compensar hay un vecino del barrio que llegó hace un par de años y llenó su ático de plantas, incluso árboles y me alegra la vista cada vez que me asomo.

Mi madre Nuria Carresi con sus plantas - Photo P A López

Mi madre Nuria Carresi con sus plantas – Photo P A López

Mi terraza no es muy grande y como no tengo trastero, muchos trastos van a parar ahí, pero mi madre que tenía un enorme cariño a sus plantas me enseñó que aunque sea una hierbabuena o un geranio (no hace falta tener la planta más cara y difícil de cuidar) tener plantas te alegra la vida y ellas a cambió de tus cuidados, amablemente te protegen del calor en verano, así que tengo varias. Cuidarlas, aunque sólo sea regándolas y quitándoles las hojas secas ayuda a desconectar de las preocupaciones y a relajarse un poco en esta vida histérica que llevamos en la que ni siquiera el tiempo nos pertenece. Muchas veces me he planteado qué pasaría si todo el mundo tuviera plantas en Madrid. No sé mucho de climatología pero en mi imaginación veo que en una ciudad llena de plantas y flores el aire sería más limpio, llovería más, haría menos calor en verano y las calles estarían llenas de colores.

Mi terraza y la hierbabuena de mi madre

Mi terraza y la hierbabuena de mi madre

Hay gente que se revela, como mi amiga Fabiola y aunque no tiene terraza tiene unas preciosas plantas de interior a las que cuida con auténtico mimo, pero la actitud más generalizada es “no tengo tiempo para plantas” “no se me da bien cuidar plantas” o “yo cerré mi terraza, la he acristalado y así tengo más espacio”. Yo comprendo todas estas posturas, pero sigo pensando si no seríamos más felices y estaríamos más sanos si pudiéramos dedicar diez minutos cada día de nuestro precioso tiempo y poner un toque de verde en nuestras vidas.

Diciembre 2016

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Cajajoyero.

Cajajoyero

Cajajoyero

Esta caja perteneció a mi madre y cuando ella murió una de mis obsesiones era quedármela. Cuando iba de camino a casa de mis padres no dejaba de pensar en que hueco iba a quedar vacío en mi alma si por cualquier razón hubiera desaparecido. Esta caja en su momento fue un pequeño joyero donde mi madre ponía algunos de sus abalorios, realmente no eran joyas sino broches con cristales brillantes de colores, colgantes variados alguna medalla y algún colgante o anillo que le habían regalado tras su participación en algún programa de televisión novela o teatro en los que había actuado. Como ya dije en mi introducción mi madre era actriz y llegó a ser bastante famosa en España ya que no paraba de trabajar en televisión y teatro y hay que tener en cuenta que por aquella época los años 60 – 70 solo había un canal de televisión. Pero en fin, como iba diciendo. No podía pasar mucho tiempo con ella pero cuando lo hacía me encantaba sentarme en la cama mientras la veía moverse sin parar arreglando cajones o cambiando cosas de sitio (yo he heredado esa peculiar inquietud) y le pedía una y otra vez que me contara las historias de esas “joyas” mientras miraba embelesada su juvenil belleza. Esta, para mi, preciosa caja de tela con sus dos pájaros de tonos marrones, rojos y verdes que construyen un nido representa de alguna manera a mi madre y su origen humilde. No sé exactamente cuantos años puede tener, pero este es un objeto valioso para mi y no entra en la categoría de los objetos de los que me voy a desprender.

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