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El Día Que Wendy Quiso Ser Peter Pan

Retrato de Marina Carresi realizado por Nick Franklin 1991

Parece que el feminismo empieza a ser un clamor en nuestra sociedad. Me alegro enormemente porque durante toda mi vida, de una forma u otra ya sea en publicaciones o en las obras de teatro que he dirigido, he intentado que la igualdad de derechos para las mujeres se convierta en una realidad.

Este texto lo escribí hace por lo menos 26 años. He añadido un par de frases en cursiva para que se entienda mejor, pero básicamente está tal y como lo escribí. Reconozco los peligros de generalizar, pero aun así me resultó curioso encontrar este texto entre mis papeles y quería compartirlo.

El Día Que Wendy Quiso Ser Peter Pan

Lo primero que quiero aclarar es que este título no implica ningún deseo de transformación sexual ni nada parecido; es solamente un canto de esperanza a una nueva sociedad que rompa de una vez por todas con una visión pobre y patética de las relaciones entre mujeres y hombres.

Yo no me pregunto si existe igualdad (cuando lo escribí no me refería a igualdad de derechos que siempre he defendido y sigo defendiendo) entre los hombres y las mujeres, o si debería existir o cualquier pregunta de este tipo que se formula en diferentes grupos anti- o pro- cualquier cosa. No creo que exista igualdad entre hombres y  mujeres. Para empezar hay una diferencia fundamental: el cuerpo de la mujer está preparado para la concepción y el del hombre no. Para la creación de un ser humano, el hombre necesita únicamente diez minutos de placer, la mujer nueve meses de cambios radicales en su cuerpo, en su metabolismo y en su mente, etc. eso descontando el sufrimiento del parto y la responsabilidad de defender su creación con su propia vida. Esto es indiscutible aunque es difícil de hacer entender esta idea a un hombre, cuya sensibilidad está más ocupada en otros menesteres.

The “Menhir du Champ Dolent”, neolithic megalith in Eastern Brittany, France. It is the highest menhir in Brittany.© Guillaume Piolle CC BY 3.0

Pero yo me pregunto ¿es necesario que el hombre esté tan lejos de la experiencia de su mujer en la creación de un ser humano? Para mí la respuesta es NO.  Claro que para esto habría que cambiar la base de la sociedad. Os preguntaréis cómo. Bien, podemos empezar, por ejemplo, en destruir la falocracia. El poder del falo viene de tan antiguo como las primeras representaciones artísticas (los menhires) de la edad de piedra. Luego podríamos analizar porque los griegos y los romanos solo ensalzaban las figuras masculinas desnudas en actitudes de luchas, de trabajo etc. Todas las virtudes del ser humano desnudas e idolatradas en el cuerpo del HOMBRE. Las figuras femeninas aparecen vestidas o semidesnudas y en actitudes de sometimiento o humillación como se puede comprobar por ejemplo en esculturas como El Rapto de las Sabinas en Florencia. Podemos seguir viajando por diferentes épocas y culturas y encontramos mujeres gordas y sometidas en pinturas como las de Rubens (o apareciendo como simples objetos sexuales), mientras que los hombres son fuertes, gallardos y vencedores (muestro solo un par de ejemplos, pero hay cientos y cientos).

Obviamente este cuadro es una exageración, pero representativo de la percepción machista de la mujer en el arte.

 

Realmente me parece un verdadero milagro que los hombres puedan amar a las mujeres en alguna forma que sea diferente a la de un perro que le debe obedecer o una figura distorsionada de su madre y digo distorsionada (sobre todo por la religión, especialmente la católica) porque le debe cuidar al igual que su madre pero a la vez le ofrece su sexo como una prostituta. Una posición muy difícil de equilibrar mentalmente. Digamos que debe mantener una relación de amor=maternal, sexo=concupiscencia.  La solución para muchos hombres, por lo tanto es tener una doble relación  esposa=madre, amante=sexo que fuerza a muchos hombres, en nuestra sociedad a llevar una doble vida y un sentimiento de culpa.

Digamos que el prototipo que acabamos de ver es el de una sociedad machista en donde la mujer desempeña el rol de madre o puta. Un rol no muy grato para la que desempeña el papel de madre ya que se ve relegada a quedarse en casa cuidando de niños y ancianos mientras su marido va a divertirse con sus amigos a los que admira; en las clases trabajadoras porque son más fuertes y comparten sus gustos, especialmente, el futbol y en las clases educadas porque están mejor preparados y comparten temas de conversación aunque el trabajo y el futbol también juega un papel importante en las conversaciones, cuando no se quiere hablar de otras cosas. ¿De qué puede hablar con su mujer que pasa la mayor parte del tiempo en casa o si trabaja, en algún tipo de trabajo rutinario y aburrido ya que le ha sido imposible acceder a los altos puestos de la sociedad, incluso aunque haya estudiado una carrera? Por lo tanto al no ver a la mujer como a un igual, pasa a ser una posesión, mientras que a quienes admira realmente es a sus amigos con los que comparte sus vivencias.

by Graeme Maclean.

En conclusión, me parece una difícil tarea respetar y amar a una persona a la que te han enseñado a discriminar por su sexo a lo largo de toda la historia, desde que has tenido uso de razón. Y yo me hago esta pregunta ¿puedes amar a alguien si no le admiras?

1991 (aprox.)

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Donosti con Nick

Painted by Nick Franklin c.1992. Esas figurillas que se ven somos nosotros.

Painted by Nick Franklin c.1992. Esas figurillas que se ven somos nosotros.

Adoro Donosti, todas las veces que he ido allí he sido feliz. Ya había estado allí de adolescente cuando fui invitada a Ondarribia junto a otras amigas a casa de ML, también había  estado actuando en el teatro. La gente del Pais Vasco siempre me ha gustado por su mezcla de amabilidad y franqueza. Mi querida A, madre de mis eternas amigas de la infancia es de allí y gracias a ella siempre tuve el deseo de conocer Donosti, cuando fui por primera vez no me defraudo, y las veces que estuve después me enamore de esta hermosa ciudad llena de luz y de vida. Así que cuando empecé  a salir con Nick, mejor dicho a convivir porque nos conocimos compartiendo piso, pensé que sería un buen sitio para Nick, que prácticamente no conocía España, para pasar unas pequeñas vacaciones. Encontramos sitio en un hostal que regentaba una mujer muy amable que se llamaba Olimpia, jamás me olvidaré de su nombre por lo original que me pareció. Recuerdo que era morena, cariñosa y fuerte. La habitación era una buhardilla en una zona cerca del centro que recordaba a los cuadros de los impresionistas parisinos y resultaba muy romántica. Tuvimos suerte de encontrar habitación  ya que era la semana de fiestas pero éramos jóvenes y una chispa de aventura era un aliciente más para el viaje. Creo recordar que eran las fiestas de la Semana Grande así que la idea era ver algunas cosas que nos interesaban y también dejarnos llevar por la diversión. Hace mucho tiempo de esto y aunque tengo muchos recuerdos están algo inconexos. Hay cosas que recuerdo gracias a las fotos como la visita al Peine de los Vientos de Chillida. El día era soleado pero el viento era tan fuerte que casi tenía que agarrarme para no ser arrastrada por él. Paseos por la playa y sobre todo las noches llenas de jolgorio y montones de gente por la calle bebiendo y comiendo los famosos pinchos vascos que son absolutamente deliciosos, conseguí llevar a Nick a un bar donde para mi hacen los pinchos de Champi más deliciosos del planeta, y digo conseguí porque no sabía dónde estaba, ni como se llamaba. Una noche estábamos recorriendo las calles yendo de tapas y zuritos, que es como allí se llaman unos pequeños vasos de cerveza que corresponden a media caña, cuando empezamos a oír un estruendo como fuegos artificiales, nos acercamos y vimos a unos jóvenes cubiertos de piernas para arriba con un disfraz de toro en cuyos cuernos había bengalas que escupían fuego a diestro y siniestro. Corrían persiguiendo a todo el que se le acercaba y todo el mundo chillaba y huía muerto de risa. Por el otro lado de la plaza parecían oírse más fuegos artificiales que resultaron ser manifestantes huyendo de los botes de humo disparados por la policía. Nos quedamos pasmados viendo como estas dos realidades coincidían en el espacio y en el tiempo. Nos alejamos un poco y luego nos fuimos a la playa a ver los fuegos artificiales que fueron espectaculares. Seguimos paseando y cuando todo el bullicio había terminado, cuando ya no había nadie,  nos acercamos al rompeolas y allí nos cogimos de la mano y nos quedamos en silencio escuchando el ruido de las olas rompiendo contra las rocas, sintiendo el viento que nos acariciaba y viendo la espuma del mar dibujando formas imposibles sobre el agua se me llenaron los ojos de lagrimas al poder disfrutar de tanta belleza y de poner compartirla con mi alma gemela, en silencio. Cuando volvimos a Madrid Nick pinto para mi este precioso cuadro, y entonces me di cuenta de que él había sentido lo mismo.

Marina Mayo 2013

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