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Mi Bella RTVE Durmiente

Nuria Carresi en La Feria de las Vanidades

Se apagan las luces rojas del estudio de grabación en Prado del Rey y recorro los pasillos con ojos de asombro. Los actores y actrices deambulan con sus trajes de colores, trajes de otras épocas, espadas y capas como si toda la historia del mundo se hubiera concentrado en un extraño edificio con un pequeño estanque a la entrada y unas letras enormes en la parte superior que dice RTVE. Los bailarines se mueven en grupos y se dirigen a los comedores, llenos de energía como una bandada de pájaros en primavera, con sus ajustadas mayas de latex brillante. Jesús Hermida,  que día a día veo en una pantalla, con sus papeles en mano, sonriente se para a saludarnos.  Hay todo tipo de personajes romanos, mosqueteros, mendigos, payasos que hacen cola para cobrar charlando animadamente.

Mi madre, preciosa con su vestido de época napoleónica, se dirige rápidamente a su camerino para quitarse el traje y que podamos ir a comer. Pedro Amalio nos espera y en vez de ir al comedor, nos vamos en coche a un sitio cercano que tiene una especie de terraza bajo una parra que es donde comen algunos de los protagonistas y directores que trabajan en TVE. Allí todos se saludan se besan, hablan y ríen. Me dicen que soy muy guapa, graciosa, me hacen bromas y yo me escondo bajo el brazo de mi madre porque soy tímida; cómo voy a competir con la belleza de esas mujeres hermosas, perfectamente maquilladas, como diosas de un Olimpo donde los mortales solo pueden acceder encendiendo las pantallas en blanco y negro, que todo hay que decirlo, no hacen justicia a esa explosión de colores, olor a cremas exóticas y lacas excesivas. Aparece Pilar Miró, la directora joven, enérgica, diferente a cualquier mujer que yo hubiera conocido, me hace gracia, me rio y le intriga, me pregunta y vuelvo a esconderme con mi madre. No hay mucho tiempo para comer, la comida es casera y deliciosa. Volvemos al plató siempre pasando antes por maquillaje, donde vuelven a dejar el rostro de mi madre reluciente y sin brillos. Me dicen que soy muy guapa, pero no tanto como mi ella, y yo pienso – no hace falta que me lo digas graciosa mujer, lo sé de sobra –  con lo que me fastidian la autoestima durante décadas. Vamos a peluquería y juego con los peines mientras veo a mi madre transformarse en la Amelia de La Feria de las Vanidades. Vamos al camerino y el toque final. Habla como mi madre, tiene su misma cara, pero ya no es mi madre, es Amelia. ¡Cinco y acción! No se puede hacer ruido cuando la luz roja está encendida, sería terrible y me echarían para siempre, pero no hago ruido porque estoy hipnotizada por esas personas que traen a la vida las voces de otros tiempos, las voces del pasado hermosamente escritas. ¡Es tan real…corten!

La Feria de las Vanidades – Serie de 1973 dirigida por Pilar Miró

Caen las máscaras se sientan en las sillas, se fuman un cigarro, bromean, cuentan chistes, se quejan de los zapatos, del calor, preguntan ¿se va a rodar alguna toma más? Se termina por hoy, mientras hablan de lo que se va a hacer al día siguiente, recorro los decorados; preciosos salones, dormitorios, alfombras con todo lujo de detalle, que lástima que en la televisión en blanco y negro no se pudiera apreciar toda esa belleza. Porque la televisión que yo conocí en esa época era bella. A pesar de sus deficiencias tecnológicas y del blanco y negro las obras que se hacían eran de grandes escritores. Los actores eran un poco teatrales, pero venían de un desierto cultural y de posguerra y habían aprendido sobre la marcha, sin escuelas ni ayudas. Héroes y heroínas, supervivientes del horror y de infancias hambrientas que nos traían las palabras de Shakespeare, de Wilde, de Miller, de Ibsen, de Calderón… para que se quedaran en nuestro interior y para que al crecer amaramos los libros, la cultura y el arte.

Puedo parecer nostálgica, quizá lo soy, pero no es una nostalgia de mi infancia, que fue tan problemática y difícil como la de cualquiera, sino una nostalgia de un país que estaba cambiando para mejor, un país donde la gente estaba hambrienta de esa cultura que se le había negado, de libros, de cine, de arte, de libertad. Una España llena de promesas y de ilusión por el futuro que llegaba escondida bajo los disfraces de esos héroes actores y actrices heroínas, que nos dieron a conocer  las hermosas palabras de los escritores, dormidas en el tiempo, que esperaban despertar de un triste sueño de cuarenta años.

 

Dedicado a mi madre y mi padrastro, que con todas sus imperfecciones, trataban de construir un mundo mejor.

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PENELOPE Y SIETE

by Marina Carresi  - Siete abajo Penny arriba

by Marina Carresi – Siete abajo Penny arriba

Acabo de encontrar esta foto, la he escaneado y aunque no se ve muy bien me parece una imagen muy tierna.  Penny y Siete llegaron a nuestra vida hace muchos años, de hecho ninguno de los dos vive ya, pero viven en mi recuerdo y eso es lo que importa. Cuando estaba estudiando teatro un compañero de clase me pidió por favor que me quedará con estos dos hermanos felinos porque él tenía que compartir su piso y de momento tenía que tenerlos encerrados en el cuarto de baño con su madre, la de los gatos, se entiende.  Yo ya tenía gatos pero le vi tan apurado que convencí  a Nick de que nos los quedáramos.  A ella la llamamos Penélope y a él Siete.  Penélope se cayó a un cubo de agua con legía al día siguiente de llegar, pero conseguimos lavarla y evitar el peligro de una intoxicación, eso si, nunca sabremos si la legía la dejó más blanca de lo que era. Siete era un amor, dormía entre nosotros y me chupaba el dedo. Era bueno y cariñoso pero no se sabe porque cogió una enfermedad terrible y murió muy joven en brazos de una buena amiga que amablemente lo llevó a su casa mientras estábamos de viaje. Mis suegros habían venido de Inglaterra y habían reservado hoteles, alquilado un coche; todo un esfuerzo para ver a su hijo, no podíamos dejarles plantados. Nunca olvidaré la tremenda sensación de estar comiendo una de las más deliciosas paellas de mi vida en la Albufera con lágrimas resbalando por mis mejillas porque me acababa de enterar de que Siete había muerto. ¡Los contrastes de la vida…! Pero de alguna manera Siete, a pesar de ser pequeño, no tenía ni un año cuando murió, consiguió dejar su huella .Anube era una gata blanca que teníamos  y de ella y de Siete nacieron 5 preciosos gatillos, pero esa es otra historia.

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EL 8 DE MARZO DIA DE LA MUJER (FURIOSA)

The future is unwritten; know your rights. (The Clash)

The future is unwritten; know your rights. (The Clash)

 

Ayer al despertar tenía un humor de perros que hice pagar al pobre Nick que terminó huyendo de mi como de la peste . Luego estuve viendo el programa de Salvados sobre la capitana Zaida Cantera acosada sexualmente por un teniente coronel en el ejército y el Objetivo de Ana Pastor sobre la situación laboral de la mujer en España y mi rabia iba en aumento. Afortunadamente me di cuenta de que esa rabia y frustración no era por culpa de Nick sino de que después de haber estado toda la vida apoyando la igualdad de derechos de las mujeres, incluso escribiendo y dirigiendo obras de teatro, que esperaba que como un grano de arena contribuyeran a dejar una pequeña huella para cambiar las cosas, viendo la situación en la que se encuentra la mujer hoy en día siento que no se avanza. Ya no es ni siquiera la injusticia de los salarios más bajos, el tener que elegir entre tener hijos o una profesión, el techo de cristal, la falta de guarderías, la falta de ayudas para la dependencia etc. de occidente (especialmente en España, que es lo que conozco), es que en algunos países la situación llega a un odio tan recalcitrante hacia la mujer, que es verdaderamente insoportable y no lo entiendo. ¿Por qué nuestra inteligencia y nuestra libertad da tanto miedo a algunos hombres? ¿Por qué la sensación de poder es tan importante para ellos que solo machacando a las mujeres se sienten hombres?
Por lo que sea, las ideas que recibí de mi familia, educación, amig@s, y yo misma (lo que he leído, aprendido y vivido) nunca he pensado que los hombres son mejores que yo, si que he podido pensar que algún hombre o alguna mujer es mejor que yo por sus cualidades, su conocimiento o su comportamiento. Así que no entiendo nada de este mundo que me rodea, no se…puede ser que me este haciendo mayor!
9 marzo 20015

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La Actriz

 

En la habitación de hotel

el alma llora

arrancada de si misma,

doliente,

en ese lugar oscuro

que tan bien conoce.

Painted by Edward Hopper (Summer Interior)

Painted by Edward Hopper (Summer Interior)

Lejos de las luces y

el aplauso,

con el frío en los huesos

quitada la mascara

la soledad no engaña,

espera ahí, al acecho.

Nada tan frío

como una cama vacía

de un hotel de verano,

en noviembre.

marina carresi (2008)

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El Cacharro de mi abuela

Entrada de la primera obra donde actué. Photo by marina carresi

Entrada de la primera obra donde actué. Photo by marina carresi

Esta es la entrada que conservo de la primera obra de teatro que hice. Creo que todo empezó porque una  ex compañera del instituto me dijo que en su grupo de teatro estaban buscando a alguien para uno de sus sketches. Me dijo si me interesaba ir a una prueba y a los dos o tres días ahí estaba yo haciendo una lectura para un personaje de una cantante de Opera retirada y venida a menos. Me tenía que subir a una mesa y cantar “Las Tardes de Ritz” y hacer una lectura de los diálogos del personaje. Les gustó mucho y me propusieron hacer otro personaje y algunos números musicales. Tenía diez y nueve años y me encantó la experiencia. Mis compañeros me recibieron con cariño y me ayudaron todo lo que pudieron a pesar de que no me conocían de nada. Conservo fotos y me acuerdo de ellos perfectamente. Hicimos la obra en la sala Cadarso, en  Clamores y en la Pza de Chamberí. Gustó mucho. Nuestro siguiente montaje fué un homenaje al cine que representamos en el Colegio Mayor Chaminade, era precioso. Trabajamos muchísimo pero conseguimos crear todo un espectáculo todos hacíamos varios personajes, unos hablaban, otros no. El personaje con el que más disfruté fue la “mamita” de Lo que el viento se llevó. Por esa época pesaba menos de 50 kilos así que me tuve que poner algo así como tres anoraks, varias faldas etc, pero sobre todo me lo pasé bomba imitando el acento del personaje y su actitud tan obstinada. En otra escena interpretaba a la secretaria de un actor retirado y amargado al que ella amaba en secreto. Ella recibe a un periodista que le va a entrevistar, una escena dramática y emotiva. Cantábamos, bailábamos y lo pasábamos en grande. Yo no lo sabía pero eso me abriría después las puertas para trabajar en la Compañía de Lola Herrera, pero eso es otra historia. Un día cuando llegábamos al ensayo ocurrió un suceso bastante penoso. Íbamos en el coche apretadísimos y A, que era el director, estaba intentando aparcar. A había cogido “la polio” cuando era pequeño y andaba con muletas. Hizo un movimiento con el coche para aparcar y un hombre absolutamente enfurecido, que por lo visto estaba esperando para aparcar también, salió de su coche y sin mediar palabra, aprovechando que la ventana de A estaba abierta le propinó un tremendo puñetazo. Todos gritábamos como locos pero no podíamos salir porque el coche solo tenía dos puertas y estábamos apretados como sardinas en la parte de atrás. Al final A consiguió salir y entonces fue cuando el hombre se dio cuenta de la situación y sin saber donde meterse pidió perdón en voz baja y salió corriendo. A tenía la cara hinchada y todos estábamos indignados ante la estúpida violencia de aquel hombre. Quitado este incidente fue una época estupenda, llena de creatividad y de ilusión.

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