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The Most Beautiful Fox / El Zorro Más Hermoso (en español abajo)

The most beautiful fox was in John’s garden. Photo by Marina Carresi

The Most Beautiful Fox  (en español abajo)

We were on holiday in Oxford at Nick’s family home. We decided as usual to visit our friends, John and Sian, in London. They have a nice house south of the river. We have a ritual when we go there, such as going to order oriental food from the best takeaway in the area. While we wait, we go to the pub with John to catch up. When we get home with the food, Sian, the children and the au pair are waiting expectantly. The meal starts with wonderful prawn toast – crispy and full of spongy fresh shrimps – and miso soup that warms your stomach (and your heart). To finish there is roast Peking duck with small pancakes that you have to prepare yourself. John and I love this dish. The exotic mixture of flavours and colours carries me off to springtime in China despite the dark London night outside. I feel a bit guilty about it but I only eat this duck twice a year at most. By contrast, Nick and Sian tuck into a vegetarian array eating spicy tofu and other exotic vegetable dishes. The table is covered in takeaway food containers and always there are leftovers for the next day. After a friendly chat and a lot of laughter everybody goes off to bed leaving me to go out into the still darkness of the garden to smoke my last cigarette before sleeping. Outside under the stars I fancifully have this warm feeling of being at home away from home and accompanied in the nocturnal solitude.

Next day we go to Deptford flea market, although not everything is second-hand and I’m left alone to take photographs and buy things. I can spend hours there. The market is full of life with people from all over the world, dressed in their ethnic styles. Once in a second-hand shop a jovial African man insisted I should take him back to Madrid with me.  When I told him I was married, he jokingly replied that he didn’t mind. Nick and John go to have a coffee and talk about art, literature, politics and life. They were schoolmates and as anecdote they were the only ones to choose history of art as A-level in their last two years at school, so they had three teachers for just the two of them. They seem to know more about art than most university art-history graduates.

One day after my shopping in the flea market I was upstairs on the second floor and Nick called me with an uncharacteristic stage whisper:

-Marina, come down – and bring your camera. Please don’t make any noise!

Intrigued I did what I was asked and suddenly I saw in the garden the most beautiful fox I had ever seen. I hadn’t seen a fox so close before so for me it was the most beautiful. Very slowly I edged into the garden. The fox decided I wasn’t a threat so he stared at me while I excitedly took almost fifteen photographs until the fox decided to leave. I could almost imagine him or her saying goodbye as gave one last backward glance at me. We used this photograph for an advert in the magazine (Think in English) we were doing at that time. The other day while cataloguing photographs I saw this one and I remember its story. I will never know why the fox didn’t run away or why it stared at me in that way. The mystery will remain in the photograph forever.

 

El Zorro Más Hermoso

Estábamos en Oxford pasando unas vacaciones en la casa de la familia de Nick. Como siempre, decidimos ir a Londres para ver a nuestros amigos John y Sian. Tienen una bonita casa al sur del Támesis. Siempre hacemos lo mismo, como si fuera un ritual, dejamos nuestras cosas y vamos con John al mejor take away oriental del barrio y después de encargar la comida vamos al pub para ponernos al día. De vuelta a casa con la comida Sian, sus hijos y la au pair nos esperan impacientes. Para empezar el fantástico pan tostado de gambas, crujiente y relleno de gambas frescas y esponjosas, luego la sopa de miso que calienta tu estómago (y tu corazón). Para terminar el pato Peking asado con pequeños pancakes que tienes que preparar tú mismo. A John y a mí nos encanta. La exótica mezcla de colores y sabores te transporta a una primavera china que despierta en la oscura noche londinense. Me siento un poco culpable por el pato, pero sólo lo como un par de veces al año. Por el contrario, Nick y Sian disfrutan de  una selección de platos vegetarianos incluido el tofu con especias y otras cosillas.  La mesa acaba cubierta por completo de envases de cartón grandes y pequeños cuya comida, que nunca conseguimos terminar, descansará en la nevera para el día siguiente. Después de una amistosa charla y muchas risas todo el mundo va a dormir mientras yo salgó al jardín en la oscura y silenciosa noche, para fumar el último cigarro antes de dormir. Y allí, mirando las estrellas como la ridícula romántica que soy, mi cuerpo se relaja y me siento como en casa, en la soledad de la noche.

Al día siguiente vamos al mercadillo de Deptford, una especie de rastro en el mismo barrio. Me dejan sola para comprar cosas y hacer fotos. Puedo pasar horas allí.  El mercado está lleno de vida con gente de todas partes del mundo con sus diferentes estilos de ropa. Una vez en una de las tiendas de segunda mano un simpático joven africano me pedía con insistencia que le llevara conmigo a Madrid, cuando le dije que estaba casada me contesto riendo: “Oh, no pasa nada. Para mí eso no es un problema”.

Nick y John van a tomar un café y charlar sobre arte, literatura, política y la vida. Eran compañeros de colegio y como anécdota diré que ellos eran los dos únicos estudiante que eligieron historia del arte en sus dos últimos años antes de la universidad.  Tenían tres profesores para ellos solos. A mi parecer Nick y John saben más sobre la historia del arte que la mayoría de los que han estudiado la carrera.

Un día, después de mis compras en el mercadillo estaba arriba, en el segundo piso y Nick me llamó con un susurro elevando el tono desde el piso de abajo:

-Marina, baja –y trae la cámara. !Por favor, no hagas ruido!

Intrigada, hice lo que me pedía y de pronto en el jardín vi el zorro más hermoso que jamás había visto. La verdad es que nunca había visto un zorro tan cerca jamás, así que para mí fue el más hermoso. Muy despacio salí al jardín. El zorro decidió que yo no era ninguna amenaza así que me miró fijamente mientras yo exultante le hice unas quince fotos hasta que se cansó y se fue. Casi pude imaginar que me decía adiós cuando se giró y me lanzó una última mirada. Usamos su foto para un anuncio de la revista (Think in English) que hacíamos por aquel entonces. El otro día organizando mis fotos la encontré y me acordé de su historia. Nunca sabré porque el zorro no salió corriendo ni por qué se quedó mirándome de esa manera. El misterio permanecerá en la foto para siempre.

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La Deportista Patética 4 – El Caballito Alemán

Foto con mi tio en la antigua Checoslovaquia. No es en Alemania pero es en el mismo verano del relato.

Mi pobre y querido tío siempre quiso expandir mis límites, y uno de sus intentos fue con el deporte.  La primera vez  fue cuando yo tenía once años y estaba pasando unas vacaciones en Alemania, en donde él estaba viviendo con su pareja de entonces, Ingrid. Eran las fiestas en Munich y recorriendo las atracciones me empeñé en montar en un caballo de esos que daban vueltas en un círculo. Hoy en día es muy triste ver a esos pobres animales dando vueltas y vueltas y espero que ese tipo de atracciones desaparezcan, pero estamos hablando de los años setenta, es decir, otro mundo.  En parte, la culpa de mi obsesión por subir a la grupa de un caballo fue de una de mis lectura favoritas de adolescente, una serie de libros cuya protagonista, que daba el nombre a la serie era Jill, una jovenzuela que descubría en los caballos la pasión de su vida; incluso me dio por comprarme figuritas de caballos de porcelana de distintos colores, aun conservo alguna. Cuando leía estas historias me imaginaba trotando y galopando por campos verdes surcados por arroyos y centelleantes lagos, invadida por una exultante emoción.

Uno de los libros de Jill, escrito por Ruby Ferguson

Así que me monté. Es una lástima, pero que distinta era la realidad de lo que mi mente imaginaba. Siempre había visto en las películas a los vaqueros sujetando las bridas y pensé, bueno, así me podré agarrar a algo. No fue así, te ayudaban a subir a la montura que tenía una especie de saliente que quedaba entre tus piernas y tenías que agarrarte ahí. Me pasé todo el tiempo que duraba la atracción llorando como una loca y diciendo ¡quiero bajar, por favor, por favor quiero bajar…que alguien me baje! Los alemanes, no me entendían y hasta les hacía algo de gracia y mi tío, que como he dicho antes quería expandir mis límites negaba con la cabeza y tuve que aguantar hasta el final. Por supuesto no he vuelto a subir a un caballo en mi vida, aunque tengo que reconocer que el trágico accidente de Christopher Reeves, el atractivo actor que hacía de Superman tampoco me ayudo mucho a superar mis miedos ecuestres. Eso sí me siguen gustando mucho los caballos y he les he fotografiado con mucho cariño, no he superado mi miedo a montar, pero veo las fotos y es un consuelo.

Caballos en el campo. Photo by Marina Carresi

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Diario de viaje. Mi Oxford particular en 26 imágenes. 5ª parte – part 5 Travelogue: Mi Own Private Oxford in 26 images.

Port Meadow – photo by Marina Carresi

23. Port Meadow es una enorme planicie al lado del rio Támesis. Ahí siempre me siento como si entrara en un espacio de agua fantasma, me explico. Hay una especie de bruma, especialmente al anochecer, que aun andando sobre tierra firme, aunque a veces te puedes hundir en el lodo, tienes la sensación de que el agua te rodea y te acaricia.

Port Meadow: a big flood plain next to the Thames on which I always feel as if I were underwater. There is a mist, especially at nightfall and although you are walking on dry land – despite the ever-present danger of sinking into the mud – you have the feeling that water surrounds and caresses you.

Farmer’s market & the owl in Oxford – photo by Marina Carresi

24. Mercado de productores en Summertown. Productos de todas partes, quesos, huevos, panes, sushi, empanadas … deliciosos, encuentro un español que ha preparado cuatro tipos de paella diferentes, incluida la preferida de los ingleses (aunque muchos españoles no lo entiendan) con chorizo. Al final del mercadillo un hombre recauda fondos para una asociación que ayuda a los buhos. Puedes acariciar a uno de ellos y hacerte fotos (pidiendo permiso). Fascinante!

The farmers’ market in Summertown. Products from every culture you can imagine: cheese, eggs, sushi, bread, empanadas … delicious. I come across a Spanish guy, who has made four different types of paella, including the British favourite: paella with chorizo – unimaginable for Spaniards! I try the seafood paella, it’s good. At the end of the farmers’ market, there is a man with owls. He is collecting money for an organization that protects them. With his permission, you can touch one of them and take photographs. Fascinating!

Headington, Oxford – photo by Marina Carresi

25. Me gusta ese tiburón. Esta foto es de Headington, un barrio acomodado de Oxford lleno de charity shops al que suelo ir. Headington también significa que estamos en el autobús de camino al aeropuerto y de vuelta a casa en Madrid. Como podéis ver en la siguiente foto.

I like this shark. This is Headington an affluent suburb of Oxford full of charity shops I usually visit. We also pass through Headington on our way back to the airport returning home to Madrid as you can see in the next photo.

Nick & I (Marina) in the plane – photo by Marina Carresi

26. Nick y yo en el avión. Adiós Oxford, hasta pronto!

Nick and I on the plane: Bye Oxford, see you soon!

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Diario de viaje. Mi Oxford particular en 26 imágenes. 4ª Parte – Part 4 Travelogue: Mi Own Private Oxford in 26 images.

In Oxford again – picture by Nicholas J Franklin – photo by Marina Carresi

19. Vuelta a Oxford. Otro cuadro de Nick que me encanta y que algún día rescataré del armario.

Back in Oxford. Another one of Nick’s paintings that I love. One day I’ll rescue it from the wardrobe it is in.

Canal walk – photo by Marina Carresi

20. El paseo por el canal es fantástico. Cogemos un autobús hasta nuestro punto de partida y volvemos andando a casa. 3,5km de casas cuyos jardines dan al canal, barcos en donde la gente vive, personas andando con sus perros, gente montando en bicicleta… todo el mundo te saluda.

The walk along the canal is wonderful. We take the bus to our starting point and walk home along the canal. A 3.5km tow-path lined by houses whose gardens look onto the Canal, houseboats, people walking their dogs, jogging, riding bikes… everybody says hello.

Beautiful light in the Canal – photo by Marina Carresi

21.Y a veces, nadie, sólo el silencio excepto el canto de los pájaros. Estás en el medio de la ciudad pero sientes como si estuvieras en pleno campo. Precioso!

And sometimes there’s nobody at all, everything is quiet except for the birds singing. You are in the centre of a city but it is as if you were in the countryside. Beautiful!

Towards Port Meadow – photo by Marina Carresi

22. Otra excursión: hacia Port Meadow. Un día especial de luz espectacular. Silencio, y la impresión de estar en otra época. Quizá la época que una se imagina, no la real. La época que vemos en las series de la BBC con obras de Jane Austen, Elizabeth Gaskell, Anthony Trollop, Evelyn Waugh. Un estremecimiento te recorre el cuerpo pensando que ahí mismo, por donde estás andando han caminado Lewis Carroll, Tolkien, Iris Murdoch, Oscar Wilde y otros tantos fabulosos escritores.

Another excursion: towards Port Meadow – a special day with gorgeous light. Silence and the impression of being transported to another period in history, perhaps an imaginary one, as in the BBC dramatizations of the novels of Jane Austen, Elizabeth Gaskell, Thomas Hardy, Anthony Trollop, Evelyn Waugh. A chill runs down my spine when I realize that I’m walking in the footsteps of Lewis Carroll, Tolkien, C.S. Lewis, Iris Murdoch and Oscar Wilde.

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Diario de viaje. Mi Oxford (y Londres) particular en 26 imágenes. 3ª Parte – Part 3 Travelogue: Mi Own Private Oxford (& London) in 26 images.

Sian – London photo by Marina Carresi

13. Nuestra amiga Sian, una mujer fuerte, inteligente y cariñosa. Cuando vamos a Londres siempre nos recibe en su casa con una sonrisa, a pesar de los inconvenientes que le causamos.

Our friend Sian: a strong, intelligent and loving woman. Despite the inconvenience we cause, she always greets us in her London home with a broad smile.

Heloise & Jacob London photo by Marina Carresi

14. Nuestra ahijada Heloise y su hermano Jacob. Hice esta fotografía en 2014. Les vemos cada vez que vamos a Londres desde que nacieron. A Jacob le encantan los deportes, especialmente el rugby y el baloncesto. Ahora es más alto que nosotros. A Heloise le encantan sus clases de teatro y ballet. Los dos son buenos estudiantes y los dos estudian español.

Our goddaughter Heloise and her brother Jacob: since they were born we’ve seen them whenever we’ve been to London. This photo is from 2014. Jacob loves sports, especially rugby and basketball. Now he is taller than both of us. Heloise loves her drama and ballet classes. Both of them are doing well at school and they are both learning Spanish.

Bizarre shop – London photo by Marina Carresi

15. Esta foto es de una curiosa tienda que asocio inmediatamente al barrio de John y Sian. Cuando llegamos a su casa en Londres siempre hacemos lo mismo: John, Nick y yo vamos a buscar comida a un sitio de comida china para llevar, que es excelente. Mientras esperamos vamos a tomar algo a un pub que hay cerca, nos sentamos en la terraza y charlamos de nuestras cosas con una pinta de cerveza, charlan especialmente ellos dos, a mi me cuesta un poco más hasta que me voy adaptando a su rápido inglés. Cuando volvemos a casa con la comida, siempre pasamos por esta extraña tienda y cuando veo esta foto siempre me acuerdo de nuestro ritual.

This photograph is of a bizarre shop in John and Sian’s neighbourhood. When we get to their home in London we always do the same thing: John, Nick and I go out to fetch everybody’s supper from an excellent and very authentic Chinese takeaway. After ordering, while waiting for the meal, we go to a nearby pub and chat about life over a pint. To be more precise they chat, because I’m still getting used to their full-speed English. On our way back home we always pass in front of this curious shop, so when I see this photo I’m always reminded of our ritual.

The Mural – London photo by Marina Carresi

16. Este mural está cerca del mercadillo al que también suelo ir a la mañana siguiente de llegar a casa de John y Sian. Me parece creativo y muy original.

This mural is on the way to the market I usually go to the morning after we arrive at John and Sian’s house. I think it is very creative and original.

The street market – London photo by Marina Carresi

17.Me encantan los mercadillos de los barrios ingleses, me recuerdan a cuando mi tia Vile (hermana de mi abuela) me llevaba al mercadillo cuando pasaba las vacaciones en su casa en Mollerusa (Catalunya). Todo lleno de color y vida. Nick y John me dejan a mi aire y se van a tomar un café.

I love English street-markets, they remind me of when I spent holidays in Mollerusa (Catalonia) with my aunt Vile (“Vil-le”); she took me to this type of market. Everything is colourful and alive. Nick and John leave me to do my thing and go to have a coffee.

A life long friendship – London photo by Marina Carresi

18. Una amistad de toda la vida. Tres amigos desde el colegio. John, el tio más cool que puedes encontrar. Pete lleno de vida y humor. Nick, el ocurrente, siempre jugando con las palabras. Aquí hubo suerte y pudimos quedar con los dos. Nos reímos, es lo que suele ocurrir cuando estos tres Mosqueteros se juntan.

A lifelong friendship: the three of them have been friends since school. John, the coolest guy ever; Pete full of life and humour; Nick, the punster, always playing with words. On this occasion we are lucky to meet up with both of them at the same time. We are laughing so much we upset the people around us; this usually happens when these three musketeers get together!

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Diario de viaje. Mi Oxford particular en 26 imágenes. Travelogue: Mi Own Private Oxford in 26 images. 2ª Parte – Part 2

We are off – photo by Marina Carresi

7. Nos vamos a buscar cositas interesantes. Nick siempre va delante y nunca oigo lo que me dice.

We go to look for interesting things. I can’t hear anything Nick says because he is always three paces ahead of me!

Summertown charity shop photo by Marina Carresi

8. Me encantan las tiendas de ONGs en Inglaterra (Oxfam, Save the Children, Blue Cross, etc.). Puedes encontrar cosas increíbles y a la vez tu dinero sirve para una buena causa.

I love English charity shops (Oxfam, Save the Children, Blue Cross, etc); you can find incredible things there and at the same time your money is put to good use.

Books & tea photo by Marina Carresi

9. Un descubrimiento. Una librería de segunda mano llena de sorpresas. Nick prepara una taza de té mientras yo me asombro recorriendo sus mágicos rincones.

A second-hand bookshop full of surprises. Nick is making a cup of tea while I discover its secret nooks and crannies.

Home again photo by Marina Carresi

1o. Otra vez en el jardín descansando después de andar por todas partes durante horas y esperando con ganas la deliciosa comida que nos prepara Christine.

Back in the garden – having a rest after walking around for hours and looking forward to another delicious meal cooked by Christine.

Sculpted stone – piedra esculpida photo by Marina Carresi

11. Esta piedra esculpida tiene historia. Nick y su hermano lo encontraron cavando en el fondo del jardín cuando eran niños. Esta piedra para mi simboliza Oxford, una ciudad atemporal.

Nick and his brother dug up this sculpted stone at the bottom of the garden when they were kids. This stone is symbolic of timeless Oxford for me.

Picture by Nicholas Franklin – photo by Marina Carresi

12. – Por favor, déjame llevar este cuadro a Madrid!

– No hay espacio en el equipaje.

Cada vez que abro el armario del dormitorio y veo este impresionante cuadro que Nick hizo hace años, pasa esto. Creo que es una obra de arte y que merecería estar en un museo.

M: Please let me take this picture back to Madrid!

N: There is not enough room in our luggage.

This conversation takes place every time I open the wardrobe in the bedroom and see this astonishing picture Nick painted many years ago. I think it’s a work of art and it should be in a gallery.

 

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Diario de viaje. Mi Oxford particular en 26 imágenes. Travelogue: Mi Own Private Oxford in 26 images. 1ª Parte – Part 1

Esta es la historia de un viaje. A muchos españoles cuando les preguntas ¿dónde vas de vacaciones? te contestan: a mi pueblo. Pues bien, el pueblo de mi marido está en Inglaterra.  Cuando vamos allí hay muchas cosas que se repiten y otras no, pero esto intenta ser un resumen de varios viajes al “pueblo” de Nick.

This is the story of a trip. When you ask most Spaniards where they are going on holiday they reply “to my village”. Well, my husband’s “village” is Oxford. When we go there we have a number of rituals, though of course each trip is different. This is an attempt to sum up several trips to Nick’s “village”.

Part 1

 

Gatwick airport – photo by Marina Carresi

1 .Una de las primeras cosas que me llama la atención en el aeropuerto de Gatwick son estos collages. Están hechos con miles de fotos de pasaporte. En mi foto no se puede apreciar, pero si te acercas puedes verlas. Es impresionante.

These collages are among the first things that draw my attention in Gatwick airport. They are made up of thousands of passport photos. In my photo you can’t see them but if you go up close to the actual collages you can. They’re impressive.

 

Oxford bus – photo by Marina Carresi

2 .Hay que coger el autobús a Oxford. Mejor tomarlo con humor ya que aumenta el tiempo del cada vez que suena un tono estándar de llamada de wassap alguno de los pasajeros (lo que sucede viaje en dos horas. Charlamos, dormimos y comemos un sandwich mientras Nick maldice en voz baja aproximadamente cada 30 segundos).

We have to take the bus to Oxford. Better to accept it philosophically because it adds two hours to the trip. We chat, sleep and eat a sandwich while Nick curses under his breath each time we hear a default Whatsapp ringtone (which is approximately every 30 seconds).

The Garden – photo by Marina Carresi

  1. Agotados pero por fin en casa. El esplendido jardín nos recibe con su frescor.

Exhausted but home at last; the wonderful garden welcomes us with its freshness.

In the bedroom – photo by Marina Carresi – sculpture by Nicholas Franklin

  1. La ventana en nuestra habitación y la escultura de Nick de la cabeza de colores y su misterio.

Our bedroom window, with Nick’s sculpture of a mysterious multicoloured head.

Good morning – photo by Marina Carresi

  1. Los pájaros vienen a comer y nos dejan observarles mientras desayunamos.

Birds come and feed while we watch them over breakfast.

Dewy grass – Hierba cubuerta de rocío – photo by Marina Carresi

  1. Un cigarrito en el jardín después de desayunar. Siento la hierba fresca bajo mis pies desnudos.

After breakfast a cigarette in the garden. I feel the fresh grass under my bare feet.

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Mi Foto con Sara Montiel o Jarrapellejos Mon Amour

Sara Montiel y yo en el centro. Fotografía por Lola Heras

Sara Montiel y yo en el centro. Fotografía por Lola Heras

Conocí a Sara Montiel cuando vino a casa para charlar con mi padrastro Pedro Amalio López de un programa que él iba a dirigir y en el que ella iba a ser la protagonista. Me pareció una persona cercana y agradable. El personaje con el que solía aparecer en televisión era eso, un personaje. María Antonia vestía muy informal y cómoda, sacó uno de sus puros y se lo fumó en el salón mientras charlaba amigablemente con mis hermanos y conmigo preguntándonos lo qué hacíamos, qué estudiábamos y lo que nos gustaba.

Finalmente el programa  lo dirigió otro realizador y no volví a ver a Sara en bastante tiempo. Mientras tanto, yo seguía en mi lucha para ser actriz y fui seleccionada para hacer un pequeño papel en la película “Jarrapellejos” (1988) dirigida por Antonio Giménez Rico. La película estaba basada en una novela de Felipe Trigo escrita en 1914. Bueno, estaba y sigue estando porque se puede encontrar en DVD o en internet. La historia tiene lugar en un pueblo de España donde un horrible cacique interpretado magistralmente por Antonio Ferrandis (nada que ver con su adorable personaje de Chanquete) tiene un control absoluto sobre la vida de sus habitantes. Las mujeres salen especialmente perjudicadas, pero no voy a contar la película por si alguien quiere verla. Es una buena película.

Tiempo después, justo acababa de independizarme y sin saber muy bien qué iba a ser de mi futuro, me invitaron a la Premiere de cine que se organizaba en Mallorca y en la que iba a estar presente una representación de la película Jarrapellejos. El director y algunos de los actores, junto con otros de los premiados, fuimos en un pequeño avión particular desde Madrid.  Estábamos alojados en un hotel, cuyo nombre no recuerdo, en el cual nos agasajaron con todo tipo de delicias culinarias y nos trataron estupendamente; el único problema era que, al ser invierno, en las habitaciones hacía un frío de mil demonios y yo con mis 48 kilos que pesaba por aquel entonces, tuve que prepararme un baño caliente y quedarme ahí hasta la hora de la entrega de premios. Cuando llegamos al lugar del evento vi que estaba Sara Montiel y la salude con la mano. Alguien estaba viendo la escena y se me acercó. Era la tía de Dámaris, una vecina y amiga de mi hermana en aquella época.

-Hola Marina, soy Lola la tía de Dámaris y estoy haciendo las fotos de la Premiere (creo que la revista para la que trabajaba, que es la que sale en la foto, era Diez Minutos) ¿Conoces a Sara Montiel?

Yo estaba un poco sorprendida, siempre he sido muy despistada y en ese momento no sabía muy bien qué decir. De hecho no tenía idea de que la tía de Dámaris era fotógrafa.

  • Sí, bueno, un poco pero…

No me dio tiempo a decir nada más, me llevó hasta donde estaba Sara Montiel y le preguntó: ¿puedo hacerte una foto con Marina Carresi? Sara, amablemente, contestó que no faltaba más. Puso su mano sobre mi hombro, como podéis ver en la foto. Cuando una está intentando ser actriz, ese tipo de gesto, no tiene precio. Pero si no hubiera estado ahí Lola Heras, la fotógrafa, nunca hubiera sucedido. A veces el destino se comporta de forma caprichosa y nos da agradables sorpresas.

En mi personaje de una joven de la Joya, en Jarrapellejos.

En mi personaje de una joven de la Joya, en Jarrapellejos.

Para terminar este relato de coincidencias o juegos malabares del destino cuando conocí a Nick J Franklin, que se convertiría en mi marido, le comenté que había participado en la película Jarrapellejos. El entonces casi no hablaba español pero de pronto desapareció y volvió con  una revista bastante extensa cuyo título era Official Programme del 32nd London Film Festival, se puso a buscar entre las páginas. Yo le miraba asombrada sin saber qué estaba pasando. Al llegar a  la página 95 me dijo ¿Is this the film you performed in? (¿es esta la película donde actuabas?) y ahí, en la página 95 estaba yo, en una foto coral de la película. El, en Londres, ya me había visto un año antes de conocerme. La vida ¿no es increíble?

Febrero 2017

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My Own Brideshead Revisited

by Nick Franklin

Me in Oxford by Nick Franklin

When I was seventeen a friend of mine asked me if I wanted to babysit a friend’s son over the weekend in a village in the mountains near Madrid. Her friend was a divorced father and his son was five or six years old. I said yes and prepared my suitcase for the trip. In the suitcase I put my Pink-Panther leggings – very fashionable in the Eighties – and the book I was reading, Brideshead Revisited. I loved that book; it was a Spanish translation but I think it was a very good one. I was completely in love with the British setting and the educated and funny characters that appeared in the book. In short, I dreamed about that world of humour, culture and history.
The weekend was fine, the boy behaved well and I was happy because I had some time to read my wonderful book. The man – I can’t remember his name – told me he was going to take me home but first he had to pick something up from his flat in Madrid. So we stopped in his street and I had an intuition that I shouldn’t leave my bag in the boot. I told the man this but he said, “Don’t worry, it’s safe.” I didn’t want to insist and I supposed he knew best. We went to his flat and when we came back to the car he saw something he didn’t like. We approached the car and my heart started beating hard. The boot was slightly opened and inside there was nothing. My suitcase had gone. I was very upset because I knew it hadn’t been a good idea to leave it there. My beautiful Pink-Panther leggings and my Brideshead Revisited were lost forever! I was young and couldn’t at that time buy the book again and I think I had just four chapters left to finish it. I was very sad. He was very sorry but couldn’t do anything for me to recover my stuff. Years later the BBC made the TV series of Brideshead Revisited with Jeremy Irons as the main character and I enjoyed it a lot.
I met my husband Nick in Madrid. When we were living together we watched and recorded the repeats of the series dubbed into Spanish. Nick was born in Oxford but when I met him his parents were living in London. I can’t remember if it was one day during the weekend in Oxford or later when his parents left London to go back to their house in Oxford that we were visiting the town and suddenly I remembered Brideshead Revisited and I realized I was fulfilling a dream. I was surrounded by these beautiful houses and green lawns, these educated witty people and I was the main character of this romance written in my mind when I was seventeen.

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Munich un Oasis en mi Infancia III – Aventura en el Lago

Un lago en BavieraLos fines de semana nos íbamos de excursión y eran siempre una aventura. En esta foto estamos con unos amigos de Ingrid y de mi tío, siento no acordarme de sus nombres aunque sí de ellos porque eran estupendos. Viajábamos en su coche, un coche gracioso amarillo tipo escarabajo descapotable que era muy especial, casi parecía de juguete pero zigzagueaba en las curvas como un caballo de carreras. Casi puedo recordar el aire azotando mi cara subiendo por esas montañas tan escarpadas con lagos de un verde azulado asomando a cada esquina. En otro de esos viajes por las montañas, aunque creo que no fue el de la foto, que hicimos en el coche de mi tío nos paso algo extraordinario que no he podido olvidar. Fuimos a casa de unos amigos que tenían un huerto. Estuvimos recogiendo fresas y disfrutando de un día fabuloso. Un rato después de comer y tomar una deliciosa tarta hecha con esas mismas fresas que sabían a gloria, es decir que sabían realmente a fresas,  se decidió que aprovechando el calor podíamos ir a nadar al lago. Nunca fui una experta nadadora supongo que es porque me caí a una piscina cuando era pequeña recogiendo las hojas de los pinos con uno de esos palos que tienen un circulo metálico y una red en su interior, y estuve a punto de ahogarme, pero eso es otra historia. Así que ahí estábamos en ese fabuloso lago disfrutando de un sol brillante y un calor que incitaba a meterse en el agua tranquila y brillante ante la mirada protectora de las montañas que nos rodeaban impasibles. Subimos a un barco para alejarnos un poco de la orilla. En el barco sólo íbamos mujeres porque el plan era ir al centro del lago desnudarnos y lanzarnos a esa agua refrescante y acogedora. Nadando entre risas y bromas, yo estaba algo tímida, pero ya me iba acostumbrando a los cuerpos desnudos que veía en revistas como Stern y España empezaba a parecerse a un lugar distante, sin color y aunque yo no era consciente por aquel entonces, sin libertad. De repente el cielo empezó a cubrirse de nubes y las luces de aviso de peligro que había apostadas en la orilla se encendieron. No recuerdo muy bien si alguien vino a avisarnos o si decidimos ponernos los bañadores y volver, pero mientras nos dirigíamos hacia la orilla empezó a llover. Cuando llegamos al embarcadero llovía más y más, así que volvimos a la casa, recogimos, nos despedimos rápidamente y ya bajo una lluvia que caía a cántaros, nos metimos en el coche. Estaba oscureciendo y emprendimos el camino de vuelta, empezaron los truenos y los rayos y llegó un momento que llovía tanto que tuvimos que parar el coche porque el limpia parabrisas no daba a basto y no se veía nada de nada. Aun así como estábamos lejos del lago, pero aun así, atónitos conseguimos ver como olas enormes surgían de lago como si el lago quisiera salir volando a ese cielo que solo hacía unas horas era azul y brillante. Ese día me di cuenta de que si no hubiéramos salido de ahí a tiempo, no hubiéramos salido nunca. Me di cuenta también de que la naturaleza es hermosa pero caprichosa y de lo frágiles que somos. Todo puede cambiar en un momento.

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