Archivo mensual: marzo 2013

¿Dónde están los Santos?

 

Viéndolo venir,

viéndolo venir.

El torrente de sangre,

Painted by Guido Reni retouched by myself

Painted by Guido Reni
retouched by myself

el grito de la humanidad.

De hecho ya está aquí,

lejos pero aquí.

Los ojos inocentes,

el no comprender.

¿Qué pasa?¿Qué pasa?

¿Por qué? Preguntas

sin respuesta.

En manos de la avaricia

estamos y no escapamos

de su puño de hierro,

estrangulando nuestro

terror, terror al miedo,

a la pobreza, al dolor.

¿Dónde están los santos?

¿Dónde los héroes que

nos salven del cuchillo?

Quisiera no verlos

acercándose lentamente,

aproximándose sigilosamente

el dolor y la muerte

y el hombre y la sangre..

¿Dónde están los santos?

¿Dónde están los héroes

que nos salven de

este futuro, de este

Jinete que nos arrastra

al abismo?

 

Marina Carresi 2012

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La Actriz

 

En la habitación de hotel

el alma llora

arrancada de si misma,

doliente,

en ese lugar oscuro

que tan bien conoce.

Painted by Edward Hopper (Summer Interior)

Painted by Edward Hopper (Summer Interior)

Lejos de las luces y

el aplauso,

con el frío en los huesos

quitada la mascara

la soledad no engaña,

espera ahí, al acecho.

Nada tan frío

como una cama vacía

de un hotel de verano,

en noviembre.

marina carresi (2008)

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Serengueti

Serengueti by marina carresi

Serengueti by marina carresi

 

Salía de la escuela de teatro donde estaba estudiando con mi amigo P y cuando íbamos por la calle Ronda de Valencia, yo que tengo una especie de detector de gatos incorporado en mi cerebro desde bien pequeña, oigo unos maullidos desesperados de un gato, que parecía por el tono ser bastante pequeño. Seguí mi detector y descubrí que el gato estaba al otro lado de la calle así que P y yo nos dirigimos hacia allí apresuradamente. Descubrimos que los maullidos salían de debajo de un coche que estaba aparcado y nos pusimos a mirar arriba, abajo, a un lado y al otro para ver dónde podía encontrarse el pequeño felino que maullaba frenéticamente. No lo veíamos, no podíamos encontrarlo y dábamos vueltas como peonzas, nerviosos y desesperados pero sin resultado alguno. Al cabo de unos veinte minutos apareció una mujer que iba acompañada de sus dos hijos y nos dijo que su marido era el propietario de ese coche y quería saber porque estábamos ahí en una actitud tan sospechosa (no lo dijo exactamente así pero esa era la implicación por otra parte ella era bastante amable aunque estaba un poco nerviosa). Le explicamos la situación y nos dijo que su marido iba a tardar un rato todavía y que ellos estaban pasando la tarde en casa de su madre. Luego nos dijo que iba ir a casa de su madre y que como habían comido pescado podían traer algo para ver si el gato salía. Yo estaba muy angustiada porque si el marido llegaba y tenían que coger el coche, nada se podría hacer para salvar al pobre gatito. Aceptamos su ayuda agradecidos y esperamos a que fueran a por el pescado. Volvieron en cinco minutos con el pescado y con la abuela que también quería saber como acababa la historia. Finalmente con algo de paciencia y mucho cuidado conseguí coger al gatito cuando se asomó un poco al oler el pescado. Abrí la mochila que llevaba y lo metí dentro me despedí de P y salí disparada intentando evitar que el gatillo aterrorizado por la situación pudiera romper la mochila y salir corriendo. Cuando llegué a casa y lo saque de la mochila vi  que estaba hecho un asco y lo  llevé a la bañera donde le duche con poca agua y sumo cuidado. Al día siguiente le llevé al veterinario para ver si no tenía nada contagioso para no enfermar a mis otros gatos. Allí me enteré de que era una gatita. Una vez vacunada y tomando las medicinas necesarias para su recuperación vimos que era una gata llena de energía y saltaba tanto y tan alto que parecía una gacela del Serengueti, así que ese fue su nombre, Serengueti. Siempre fue un poco asustadiza. Se enamoró perdidamente de un gato blanco y sordo que teníamos Chimi  y no era un asunto sexual ya que ambos estaban esterilizados, no, era amor de primera, le seguía a todas partes y le lavaba y besaba todos los días. El no le hacía mucho caso, pero poco a poco se le veía más interesado. Pasados los años Chimi murió y ella quedó desconsolada. Un par de años después se le declaro un cancer de mamas la operamos y aguantó un año más. Los gatos son algo especial, el que tiene gatos sabe de lo que estoy hablando. Espero que Seren, que así la llamábamos haya encontrado a Chimi y que él pueda oír sus maullidos amorosos y puedan jugar y darse cariñosos lametazos sin descanso.

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