Los Botones de G.

Me faltaba una imagen para completar la historia.

marinacarresi

Los botones de tia G.
-Ven Martita hija, toma – me ofrece dos billetes – siento no poderdarte más, pero…-es igual, tía – y realmente me da lo mismo. Su sola presencia me reconforta. El saber que aquí todo sigue exactamente igual que cuando nací. La vieja radio…- Tía, me la tienes que dar.- Ni hablar, me la pidió tu primo Jaume – Cajas, cajitas, cajones. Los botones se desparraman por todas partes, eso si, en un perfecto orden.
– Tiita ¿me dejas los botones para jugar a las vendedoras? – Bueno, pero luego lo dejas todo bien ordenado ¿vale?- Vale. ¿Cuantos botones quiere señora? Ah, muy bien, doce de los verdes y cuatro de los blancos. ¿Cómo? Ah si, señora, estos son de muy buena calidad.- Todo sigue igual, bueno, todo no. Las cosas siguen igual y ella también, un poco más mayor, pero…- Anda Martita acércame las tijeras.- ¿Cómo es posible que yo…

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Laura Freixas y el Carnaval Mundano. “Todos llevan Máscara. Diario 1995-1996.”

Laura Freixas en la presentación de su nuevo libro en la librería Alberti, 2018. Photo by Marina Carresi.

Conocí a Laura Freixas en un festival de cortos realizados por mujeres argentinas en el Matadero. Me gustaron mucho sus comentarios sobre el cine realizado por mujeres y me presenté, le regalé una revista de las que hacíamos mi marido y yo, un monográfico en inglés sobre mujeres relevantes en la historia.  Fue muy amable y me dijo que próximamente se iba a celebrar El Día de las Escritoras en la Biblioteca Nacional. Fui el día indicado y llegué tarde pero pude escuchar las lecturas en la entrada junto a otras mujeres. Parecíamos niñas castigadas por llegar tarde a las que han dejado sin caramelos. Aun así me resultaron muy amenas; además me había imprimido los textos, por lo que pude seguir la narración con facilidad. Esperé a Laura y me dio su email, me pareció un gesto generoso.

 

La serendipia, que siempre está presente en mi vida, me hizo encontrar en casa un libro de Laura “Literatura y Mujeres” (Ed. Destino, Barcelona, 2000)  y me puse a leerlo inmediatamente. Un ensayo fundamental para entender la situación de las escritoras en España  a lo largo de la historia y como han sido encasilladas dentro de la “literatura femenina” impidiendo el protagonismo que se merecen. Volví a ver en a Laura en Mayo en el ciclo cinematográfico Poderosas organizado por la asociación Clásicas y Modernas (de la que  Freixas es cofundadora y presidenta de honor) y la Fundación SGAE. Era el primer día del ciclo y no era un buen día. Era un lunes triste y lluvioso. El largometraje “El último Cuplé” interpretado por Sara Montiel me resultó curioso pero antiguo. Me hizo pensar en mi abuela que cantaba todas esas canciones mientras cosía cuando yo era una cría, y me puso un poco nostálgica. La película era comentada por Nerea Pérez de las Heras acompañada de Laura que era la coordinadora del ciclo. El coloquio era ameno pero inesperadamente, un hombre mayor que conocía a Sara Montiel y la admiraba con fervor, desvió el análisis feminista  y el debate quedo un poco apagado. A la salida me acerqué a Laura y viendo que no estaba de muy buen humor, tenía que haberle saludado y ya está, pero mi timidez y nerviosismo me hizo hablar sin parar, cuando claramente no era el momento. Me fui a casa sintiéndome estúpida y pensando que mi admirada escritora nunca jamás me dirigiría la palabra. No fue así.

El mes pasado estuve en la presentación del libro de Laura Freixas Todos llevan Máscara. Diario 1995-1996.  Nunca había estado en la librería Alberti aunque había oído hablar mucho de ella ya que en los años 70 sufrió varios atentados fascistas. Tiene ese encanto que para mi resulta fascinante y familiar de las librerías con solera.  El espacio era algo reducido pero tuve  la suerte de poder sentarme ya que mucha gente se quedó de pie. Pude saludar a Laura y pedirle que me firmara su libro. Saqué algunas fotos y escuché muy atenta la presentación.

Laura Freixas con Marta Sanz y Luisgé Martín. Librería Alberti 2018. Photo by Marina Carresi.

La presentación a cargo de Marta Sanz y Luisgé Martín fue muy interesante y tenía un aire informal lleno de complicidades y bromas por lo que parecía más una charla entre amigos que una de esas sesudas y aburridas presentaciones que se dan en los ambientes literarios. Se habló mucho de la envidia como tema recurrente en la obra, de lo interesante que les parecía que la autora se sincerara en ese sentido y se habló de su honestidad al plantear esta cuestión. Por su parte Freixas explicó que ella ya no era esa persona, en el sentido de que su vida había cambiado radicalmente desde que escribió ese diario. En la presentación la autora habló también de la precaria situación de los escritores “el 90 por ciento de los escritores tiene otra profesión”, de que debemos combatir nuestra propia misoginia y de que con el tiempo había descubierto que como dice la escritora Belén Copegui  “la cuestión es hacer algo bien, no mejor que otro”.

Laura Freixas presentando su libro “Todos llevan Mascara”. Photo by Marina Carresi

Me he leído el libro y me ha parecido sensacional. Yo no soy una persona muy crítica pero sé lo que me gusta y lo que no, o mejor dicho, se lo que me impacta y me hace reflexionar y lo que no. Es un libro fundamental para cualquiera que como yo, quiera dedicarse a escribir. El tema de la envidia fue lo más comentado en la presentación pero para mí, aunque es de elogiar la sinceridad con la que habla de este sentimiento que la perturba, es sólo uno de los temas destacados del libro pero  su feminismo heterodoxo, su intento de complacer a su padre, y su trabajo constante luchando para encontrar el tiempo para escribir su segunda novela, dicen mucho de qué tipo de escritora nos encontramos en Todos llevan Máscara. Plantea todas las dudas y frustraciones a las que se enfrenta un escritor y a la vez hace un constante elogio al psicoanálisis “¿Qué haría yo, en que creería, si no conociera el psicoanálisis? Para mí es una filosofía de vida.” Habla con toda honestidad sobre su proceso creativo y todos los obstáculos a los que tuvo que enfrentarse para publicar sus libros. Desnuda su alma sin revelar prácticamente nada de su vida privada, aunque tampoco oculta algunos detalles que nos pueden desvelar, de forma autobiográfica, como era su vida en aquella época. Su matrimonio, sus excursiones en bicicleta o su amor por su pequeña hija.

El libro, que he subrayado profusamente, tiene innumerables frases extraordinarias. Me ha costado elegir, pero esta me emociona e inspira:

“Solo cuenta lo que escriba. Nadie recordará mis lágrimas, mis despertares difíciles, mis dilemas, mi cuenta corriente, mi nudo en el estómago, mi peregrinación por editoriales. Nadie, empezando por mí. Nada me consolará en la vejez (dejo a parte E. y nuestros hijos) sino lo que haya escrito. Nada existe ni permanece fuera de eso. Sólo por lo que haya escrito seré juzgada. Mañana: escribir.”

 

 

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¡Cuídate, América, del Dragón de Fuego!

El Dragón de Fuego
Fotomontaje Marina Carresi

Las calles de América

están asustadas,

lloran y tiemblan

ante el dragón de fuego

que expulsa llamas

de su gigante boca

podrida de avaricia

asco y miseria.

 

El infierno

abrió sus fauces

para dejarle salir

con su sonrisa

malévola,

llevando el odio

sembrando el miedo

y agitando su bandera.

 

Su arrogancia

transporta

la oscura antorcha

de la mentira obscena,

para quemar los bosques

envenenar el aire

emponzoñar el agua

sembrar la guerra.

 

El dragón de fuego

ha venido

¿le hemos dejado entrar

para destruir la tierra?

Junio 2018

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El Día Que Wendy Quiso Ser Peter Pan

Retrato de Marina Carresi realizado por Nick Franklin 1991

Parece que el feminismo empieza a ser un clamor en nuestra sociedad. Me alegro enormemente porque durante toda mi vida, de una forma u otra ya sea en publicaciones o en las obras de teatro que he dirigido, he intentado que la igualdad de derechos para las mujeres se convierta en una realidad.

Este texto lo escribí hace por lo menos 26 años. He añadido un par de frases en cursiva para que se entienda mejor, pero básicamente está tal y como lo escribí. Reconozco los peligros de generalizar, pero aun así me resultó curioso encontrar este texto entre mis papeles y quería compartirlo.

El Día Que Wendy Quiso Ser Peter Pan

Lo primero que quiero aclarar es que este título no implica ningún deseo de transformación sexual ni nada parecido; es solamente un canto de esperanza a una nueva sociedad que rompa de una vez por todas con una visión pobre y patética de las relaciones entre mujeres y hombres.

Yo no me pregunto si existe igualdad (cuando lo escribí no me refería a igualdad de derechos que siempre he defendido y sigo defendiendo) entre los hombres y las mujeres, o si debería existir o cualquier pregunta de este tipo que se formula en diferentes grupos anti- o pro- cualquier cosa. No creo que exista igualdad entre hombres y  mujeres. Para empezar hay una diferencia fundamental: el cuerpo de la mujer está preparado para la concepción y el del hombre no. Para la creación de un ser humano, el hombre necesita únicamente diez minutos de placer, la mujer nueve meses de cambios radicales en su cuerpo, en su metabolismo y en su mente, etc. eso descontando el sufrimiento del parto y la responsabilidad de defender su creación con su propia vida. Esto es indiscutible aunque es difícil de hacer entender esta idea a un hombre, cuya sensibilidad está más ocupada en otros menesteres.

The “Menhir du Champ Dolent”, neolithic megalith in Eastern Brittany, France. It is the highest menhir in Brittany.© Guillaume Piolle CC BY 3.0

Pero yo me pregunto ¿es necesario que el hombre esté tan lejos de la experiencia de su mujer en la creación de un ser humano? Para mí la respuesta es NO.  Claro que para esto habría que cambiar la base de la sociedad. Os preguntaréis cómo. Bien, podemos empezar, por ejemplo, en destruir la falocracia. El poder del falo viene de tan antiguo como las primeras representaciones artísticas (los menhires) de la edad de piedra. Luego podríamos analizar porque los griegos y los romanos solo ensalzaban las figuras masculinas desnudas en actitudes de luchas, de trabajo etc. Todas las virtudes del ser humano desnudas e idolatradas en el cuerpo del HOMBRE. Las figuras femeninas aparecen vestidas o semidesnudas y en actitudes de sometimiento o humillación como se puede comprobar por ejemplo en esculturas como El Rapto de las Sabinas en Florencia. Podemos seguir viajando por diferentes épocas y culturas y encontramos mujeres gordas y sometidas en pinturas como las de Rubens (o apareciendo como simples objetos sexuales), mientras que los hombres son fuertes, gallardos y vencedores (muestro solo un par de ejemplos, pero hay cientos y cientos).

Obviamente este cuadro es una exageración, pero representativo de la percepción machista de la mujer en el arte.

 

Realmente me parece un verdadero milagro que los hombres puedan amar a las mujeres en alguna forma que sea diferente a la de un perro que le debe obedecer o una figura distorsionada de su madre y digo distorsionada (sobre todo por la religión, especialmente la católica) porque le debe cuidar al igual que su madre pero a la vez le ofrece su sexo como una prostituta. Una posición muy difícil de equilibrar mentalmente. Digamos que debe mantener una relación de amor=maternal, sexo=concupiscencia.  La solución para muchos hombres, por lo tanto es tener una doble relación  esposa=madre, amante=sexo que fuerza a muchos hombres, en nuestra sociedad a llevar una doble vida y un sentimiento de culpa.

Digamos que el prototipo que acabamos de ver es el de una sociedad machista en donde la mujer desempeña el rol de madre o puta. Un rol no muy grato para la que desempeña el papel de madre ya que se ve relegada a quedarse en casa cuidando de niños y ancianos mientras su marido va a divertirse con sus amigos a los que admira; en las clases trabajadoras porque son más fuertes y comparten sus gustos, especialmente, el futbol y en las clases educadas porque están mejor preparados y comparten temas de conversación aunque el trabajo y el futbol también juega un papel importante en las conversaciones, cuando no se quiere hablar de otras cosas. ¿De qué puede hablar con su mujer que pasa la mayor parte del tiempo en casa o si trabaja, en algún tipo de trabajo rutinario y aburrido ya que le ha sido imposible acceder a los altos puestos de la sociedad, incluso aunque haya estudiado una carrera? Por lo tanto al no ver a la mujer como a un igual, pasa a ser una posesión, mientras que a quienes admira realmente es a sus amigos con los que comparte sus vivencias.

by Graeme Maclean.

En conclusión, me parece una difícil tarea respetar y amar a una persona a la que te han enseñado a discriminar por su sexo a lo largo de toda la historia, desde que has tenido uso de razón. Y yo me hago esta pregunta ¿puedes amar a alguien si no le admiras?

1991 (aprox.)

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Un Meteorito en mi Cabeza

Un meteorito en mi cabeza – Marina Carresi photo by Nick Franklin – Montaje  by Marina Carresi

Este dolor que cruza mi mente

me saluda todos los días

al despertar,

abriendo el baúl escondido

de todos los fantasmas pasados.

Un pesado meteorito

de recuerdos

se incrusta en mi cabeza,

al salir de mi noche

de sueños

de surrealista locura.

Y camino por la casa

tambaleándome,

como un payaso borracho.

Mi historia y las otras

se mueven en la piedra

como moléculas inquietas,

entrando y saliendo

de mi cerebro poseído.

Un té con tostadas

elevará al meteorito,

y en una nube flotante

me seguirá como un perro,

inseguro e inquieto,

dispuesto a saltar

cuando menos lo esperas.

Abril 2018

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Horas oscuras

 

Déjame llorar – Marina Carresi photo by Nick Franklin 1990

En las horas oscuras

un cuchillo de dolor

te atraviesa garganta,

atrapando tus palabras

en una red perversa.

 

Las perdidas te aplastan

como un bloque de cemento

del que intentas escapar,

corriendo sin moverte

fuera del tiempo,

atada al pasado

por un hilo invisible

sujeto a la tierra.

 

 Como funambulista ciega

 caminas por la cuerda

que soporta el frágil

suspiro de la vida.

Al borde del precipicio

contemplas el mar

y ves la vida pasando

lejos, lejos de ti.

 

En una inmensa pecera

de peces alocados

vemos a los demás

 a través de un cristal.

 Todo está en la pantalla,

todo delimitado

por una realidad de espejos

desvirtuada y falsa

en un mundo, vacio

de cálidos abrazos.

 

Quisiera no caer en el pozo

de los lamentos perdidos,

sé que saldré pero

ahora déjame llorar

por todo lo que dejé

en el camino,

déjame llorar

por lo que no pude cambiar,

déjame llorar por lo que fui,

déjame llorar por lo que soy,

déjame llorar, sólo hoy

déjame llorar.

Abril 2018

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La Sombra del Cuchillo

Este fue el primer relato que publiqué. Habla de la indefensión que una mujer siente cuando vuelve a casa sola por la noche. Habla del miedo y de la superación del miedo. Hoy 8 de marzo del 2018 día en que las mujeres hemos decidido alzar la voz vuelvo a publicarlo por si sirve de algo.

marinacarresi

Un hombre escondido, amenaza en la noche. Un hombre escondido, amenaza en la noche.

Marga vivía con su madre Eloísa en Barcelona en una casa que solo tenía cinco pisos pero con muchas escaleras entre cada planta. Hoy sería una casa antigua pero para los años sesenta era una de tantas casas con barandillas de hierro y posa manos de madera y por supuesto, sin ascensor. Cada planta constaba de dos puertas una al lado de la otra con sus consiguientes viviendas y en frente un pasillo que te llevaba a las escaleras para subir a la siguiente planta. Marga viajaba mucho, era modelo y era bonita pero sabía vestirse y maquillarse tan bien que resultaba mucho más hermosa que la mayoría de sus compañeras. Marga tenía dos hermanos Julia y Ricardo que habían dejado la Ciudad Condal para buscarse la vida en otros mundos. Ricardo vivía en Francia y se había hecho músico siempre viajaba con…

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