El jazmín que quiso vivir

Mi jazmín – photo by Marina Carresi 23/03/2020

LLueve. La sensación de irrealidad se hace palpable y me rodea como una manta invisible. Suenan algunos vehículos en la calle a diferencia del domingo que parecía que una aspiradora gigante se hubiera llevado la vida, como en Chernobyl.

La soledad se ha adueñado de mi mente y una cascada de imágenes me visita a todas horas con el sufrimiento ajeno. Siento la venganza de la tierra, la esperaba desde hacía tiempo, con el corazón latiendo frenético como un aviso, un presentimiento. Se ha hartado de nosotros y nuestra destrucción. Miro por la ventana, el parque está verde y parece abrazar a la lluvia. La tristeza de los que quedan, de los que han perdido a los suyos en esta batalla, me acompaña. Un ser minúsculo ha conseguido doblegar nuestro orgullo de reyes del planeta. Irónico y absurdo.

Las terrazas mudas se asoman al vacío. En este lado de la casa puedo ver las del edificio que hace esquina con el mío y sólo dos tienen macetas; una de ellas tiene seis, todas de geranios rojos. Al otro lado de la casa, mi pequeño paraiso me regala verdes sonrisas. Hay un jazmín que estuvo a punto de morir invadido por pequeños insectos destructores, conseguí salvarle y ahora cada vez que abro la puerta y salgo a respirar, me regala su aroma dulzón y buenos recuerdos. Me gustaría pensar que esta historia absurda y cruel  terminará como mi jazmín; que conseguiremos acabar con el bicho destructor, que florecerá un mundo nuevo más compasivo y que al salir a la calle un embriagador olor a jazmín nos revelará que la tierra nos ha perdonado.

17 Marzo 2020

El actor Julio Alonso ha tenido la amabilidad de leer este texto. Es un actor fabuloso y le estoy muy agradecida.

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Nuestro Thanksgiving Peculiar

Este Noviembre como todos los noviembres desde 2014 es como si me faltara algo. Creo recordar que todo empezó en el 2004. Ben trabajaba ya en la revista con nosotros y gracias a él habíamos conocido a Jonny.  Ben, además de ser un  estupendo maquetador, era músico. Él y Jonny  eran amigos desde su infancia en Ohio y los dos habían venido a España a aprender flamenco: Ben la guitarra y Jonny el cajón. Ann, casada con un español, nacida en una familia blanca en Sudáfrica habló con su amiga Ruth, pareja de Jonny y se pusieron de acuerdo para darle una sorpresa y organizar una comida de Thanksgiving. Ann, ofreció su casa con jardín en una lujosa zona del extrarradio de Madrid, y entre las dos lo organizaron todo a la perfección. Así empezó una tradición que duró diez años y como soy una nostálgica, la conservaré en mis fotografías y en mis recuerdos. Era algo especial.

Thanksgiving 2014 photo by Marina Carresi

Ese variopinto grupo de gente que nos reuníamos, por distintas razones, en esa fecha, nos convertíamos por un día en una familia. Parecíamos las Naciones Unidas. La pareja de Ben, Lidia de México, Ruth la pareja de Jonny, inglesa igual que mi marido. Frank de Nueva York y su pareja Isac, canario. Angela, española de madre  alemana, su bebe y su marido por aquel entonces Donald  de Nueva York y también músico como Ben y Jonny. El marido de Ann trabajaba fuera de España y no pudo venir ningún año pero su hija, Alice que nació en Madrid y a la que conocimos cuando era una niña y Meg,  irlandesa, divorciada de un español, amiga y casi hermana de Ann completaban el grupo.  Veníamos de culturas muy distintas pero flotaba un aire fraternal, que nunca podré olvidar.

 

Los primeros años Nick y yo casi no dormíamos porque trabajábamos por la noche, había que estar pronto y nunca hemos tenido coche. Al vernos tan agotados, Ann nos ofreció llegar la noche anterior y dormir allí. Desde entonces Nick y yo nos levantábamos relajados y yo salía a pasear por el jardín mientras él y Ann se quedaban en la cocina. Nick tenía que preparar su comida vegetariana y Ann el pavo. Trabajábamos tanto, que estar allí era como estar en el paraíso. Al pasear entre los pinos de la parte agreste del jardín y al ver el cielo limpio, frio y brillante, con ese brillo exagerado de la Sierra madrileña, me sentía renacer. A veces me agachaba y cogía una piña solo para saborear su olor a piñones. Me encantaba coger mi cámara, hacer fotos de las hojas caídas, con su festival de tonos marrones, reflexionar sobre la vida y la belleza del otoño y después jugar con Goya, el Yorkshire, y su pelota en la parte donde el césped es verde y mullido como un colchón al que tus pies dan las gracias en cada pisada. Esos momentos eran como un ansiado regalo de Navidad.

Goya – Thanksgiving 2014 – photo by Marina Carresi

Más tarde empezaban a llegar nuestros amigos en un goteo de chispeante excitación. Yo, en parte por las conversaciones cruzadas en inglés, que me dejaban agotada, en parte por mi propio carácter, cogía mi cámara y con la excusa de que iba a utilizar las fotos en la revista,  que también era verdad, me situaba fuera de la vorágine y hacía fotos sin parar. Me hacía invisible para captar esos preciosos momentos donde la vida transcurre sin que nos demos cuenta.

Thanksgiving 2008 – photo by Marina Carresi

Cada pareja traía de su casa algo preparado para la comida. Ann se levantaba a las seis de la mañana para empezar la preparación del pavo. Ruth y Jonny traían el relleno y hacían la salsa de gravy. En realidad hacían dos salsas, ya que una era sólo para mí, sin pimienta.  Para un anglo, cocinar sin pimienta, es casi una herejía, pero lo hacían por mí. Frank e Isac, preparaban unas empanadillas de calabaza típicas de Canarias que se derretían en la boca, su dulce toque canario contrastaba con el resto. De hacer los panes, se encargaban Ben y Lidia y podías suspirar de placer por lo crujientes que eran por fuera y lo blandos que eran por dentro. Ben siempre me reñía porque yo empezaba a comerlos aunque estaban calientes,  no podía esperar. Nick preparaba unas patatas deliciosas en el horno, con mantequilla y hierbas. Donald y Angela una mermelada de arándanos y un acompañamiento hecho con maíz y crema de champiñón. Por último Alice, que ya apuntaba maneras de artista, preparaba la alargada mesa de madera con velas de colores, granadas y muérdago en una perfecta combinación de colores otoñales.

Tahnksgiving 2005 – photo by Marina Carresi

Antes de comer, con varias personas entrando y saliendo, la cocina vibraba con su propia música, todos parecían danzar entre los fogones y el fregadero, interrumpiendo su danza con pequeñas discusiones de cuanto debía estar el pavo en el horno o si las patatas se ponían aquí o allí. Mientras, yo deambulaba entre la cocina y la artística mesa de Kim, cámara en mano, disfrutando de esos olores. Observaba en silencio, cómo esa curiosa familia se iba cocinando lentamente, como el pavo, año tras año, ya que al principio algunos casi no nos conocíamos. Después del pequeño caos nos sentábamos a la mesa y uno por uno teníamos que dar las gracias por algo, compartir algo positivo que a veces se convertía en algo emotivo. No era nada religioso, aunque Frank, que parecía salido de una película de Woody Allen recitaba una preciosa e incomprensible oración en yiddish que parecía un conjuro mágico y a Ruth le entraba la tristeza porque se acordaba de su familia en Inglaterra y luego era difícil hacerla sonreír. Celebrábamos la exquisita comida charlando, elogiando los platos de los demás y bebiendo. Más tarde con el estómago lleno, y parsimoniosos como tortugas, nos arrastrábamos a los sofás frente a la chimenea y siempre algún alma caritativa preparaba café y té antes de que nos  transformáramos en osos y empezáramos a hibernar.

Thanksgiving 2005 – photo by Marina Carresi

Hablábamos en español y en inglés, o en ambos a la vez.  De vez en cuando, salía a fumar un cigarro al jardín. Me despejaba el aire fresco de la noche. Salía para descansar un poco. Pensar en inglés me dejaba extenuada, sobre todo porque mi mente viajera, a veces se iba de paseo y cuando volvía, ya no me enteraba de nada. Pero a pesar de mis dificultades idiomáticas, todos los Noviembres, Nick y yo, como dos niños que van a ver a papa Noel preparábamos, yo la maleta y el las patatas, para disfrutar de ese día y de esa singular familia que el destino nos regaló durante diez años. Distintas circunstancias personales hicieron que después de 2014 no lo volviéramos a celebrar, cambios de domicilio, trabajo y otros impedimentos hicieron que la llama de nuestro Thanksgiving se consumiera como una de esas velas que Alice encendía en la comida. Seguimos en contacto, pero la vida es como es, y lo entiendo. Aun así, todos los Noviembres desde el 2014 es como si me faltara algo.

 

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África en su jardín

Jardín africano 2019 – photo by Marina Carresi

 

Los árboles de su jardín

Susurran a las libélulas

Que se esconden en sus ramas

Y rozando el agua danzan frenéticas,

Sobrecogidas por la belleza.

 

Sobre sus copas, el cielo azul

Acaricia el pequeño lago

Rodeado de piedras dormidas

Y sientes que un trozo de África

Sube de tus piernas a la cintura.

 

Los pájaros celebran el jardín secreto

Salvaje, tranquilo y oculto

Como una isla en suave rebeldía

En medio de la organizada hipocresía

De los eternos céspedes.

 

Para Lois, Julio 2019.

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The Snuts save our Mad Cool

A little chronicle and some tips for those of you who are going to Mad Cool. We thought you might benefit from our experience…

We went to Mendez Alvaro because there is a direct Cercanias connection to Valdebebas… only to find that that line is closed (the Atocha to Chamartín section), so plan B, we took the metro to Nuevos Ministerios and then changed for Mar de Cristal. There is a direct bus to Valdebebas there… but as we arrived it was being towed away having broken down. After a 20-minute wait we realized that the next one would be 14 minutes more, so we decided to take a taxi. The distance was short but the road blocks and police controls mean that even taxis have to go round and round in circles and are not allowed to drop you near the entrance.

 

Anyway we got in and Marina felt the call of nature so off to the “Chicas”. 20 minutes later she came back “pale and shaking” from the traumatic experience of the WCs. At least half were unserviceable as they were overflowing with effluence. The only place she has encountered similar facilities was in a Moroccan village.

 

So we headed off to near where Noel Gallagher had just started up but after being stung for €10.50 for a small beer and a Coke, which included €1 for each plastic cup, we decided to cheer ourselves up with some food. This was acceptable and reasonably priced (given the context). However, like the loos and most everything else at Mad Cool, it involved extensive queuing. If you are planning on eating there, the lines did seem to go in waves, so keep one eye open for when there’s a lull.

 

The Snuts were MAGNIFICENT and Marina enjoyed them much more than she expected, so that was a high point.

The Snuts – Mad Cool – Madrid 2019 – photo by Marina Carresi

 

Getting home by public transport was nearly as “interesting” as getting there. You are expected to walk a couple of kilometres around the recinto to get to where the buses leave from. There is a free bus to Plaza Castilla, which leaves once it is full (to the brim). In Plaza Castilla this connects with a nocturno to Cibeles. Unfortunately, it arrived in Cibeles just as our nocturno was leaving, so we cut our losses and took a taxi home.

 

I hope we have been able to prepare you for some things and save you suffering others through this message. Have a great time!

 

Written by Nick Franklin

Photos by Marina Carresi (taken with a small mobile)

 

 

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La última avería

The Wounded Angel  by Hugo Simberg  (El Angel Herido)

Temes a los hospitales

porque los fantasmas

te recuerdan

que no eres inmortal.

 

Olor de adioses,

sabor a dolor,

y el miedo se agazapa

en las esquinas

jugando al escondite

con la parca.

 

El cansancio juega

con la sonrisa

en un baile

de blancas palomas que

nos transportan averiados

como coches al taller.

 

La esperanza no se va,

esa hermana silenciosa,

se apoya en nuestro hombro

mientras nos hacemos cruces

para que esta no sea

nuestra última avería.

 

Marina 29-6-2019

Este poema está dedicado a mi amiga Julie que murio inesperadamente esta semana.

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Cristina Sánchez-Andrade y sus niños llenos de árboles

Cristina Sánchez-Andrade en la librería Rafael Alberti 21-5-2019   Photo by Marina Carresi                  

El pasado 21 de mayo estuve en la presentación del libro de poemas “Llenos los niños de árboles” de la escritora Cristina Sánchez-Andrade en la librería Rafael Alberti de Madrid. La presentación estaba a cargo de la periodista Carmen Sigüenza. Fue un éxito de asistencia. Cristina contestó a las elaboradas preguntas de la periodista y explicó el significado de algunos de sus poemas con la sinceridad que la caracteriza, incluso reconociendo que había poemas cuyo significado ni siquiera ella misma podía explicar.

Cristina Sánchez-Andrade Librería Rafael Alberti 21-5-2019   Photo by Marina Carresi                        

Cristina y la enseñanza

Digo con la sinceridad que la caracteriza porque Cristina es mi profesora. En septiembre de este año di el paso decisivo de apuntarme a un taller literario. Todos tenemos derecho a soñar y mi sueño es escribir una novela sobre un tema que lleva dando vueltas en mi cabeza desde hace más tiempo del que yo imaginaba. Aunque he estado en talleres antes, eran más enfocados al teatro, como el que hice hace años con el escritor y director de teatro Fermín Cabal. Siempre me ha gustado escribir, conservo diarios y otros escritos desde que era una niña. Con este sueño llegué al taller de Cristina Sánchez-Andrade y aunque convertir un sueño en realidad es una dura tarea, Cristina ha estado ahí haciéndonos trabajar y aprender sin tregua. Su crítica exigente pero constructiva, su forma creativa de enseñar haciéndonos participar y fomentando el espíritu crítico me ha abierto los ojos a un nuevo camino para recorrer tan interesante como difícil. No sé cuándo acabaré mi novela o si lo conseguiré, pero lo que sé es que he aprendido mucho y le estoy muy agradecida.

Photo cover/portada by Dara Scully

La poesía de Cristina

 La poesía de Cristina es profunda, evocadora, a veces desgarradora, pero siempre honesta. En la presentación de su obra nos habló de la importancia de la memoria:

” Cuando alguien pierde sus fotos, por ejemplo en un incendio o una inundación, queda devastado porque pierde la memoria”.

También de la profunda herida que todos llevamos dentro:

“Todos tenemos una herida pero intentamos ocultarla. La idea universal de la herida que todos llevamos puede ser parte de nuestro secreto”.

Pero lo que realmente me impactó fue la anécdota que Cristina nos contó para reflejar la importancia que tienen las obsesiones a la hora de crear.  Dalí estaba tan obsesionado con el cuadro de El Angelus, del pintor francés Jean F. Millet, que en 1963 solicitó al Louvre que lo analizaran con rayos X. Bajo la capa de pintura en el cesto de patatas se descubrió una forma que parece un ataúd de un niño. Al parecer Millet cambió su cuadro, que representaba el entierro de un niño, por una imagen familiar menos dramática y que se ajustaba más a los gustos de la época. Pero Dalí que nació nueve meses  después de la muerte de su hermano primogénito, de alguna forma  pudo intuir el dolor que representaba ese cuadro y relacionándolo con su experiencia lo convirtió en su obsesión. De esta forma Cristina nos explicaba como los temas en la escritura están dirigidos por las obsesiones, y sobre todo en la poesía donde el viaje al interior de uno mismo es imprescindible.

 

Podéis encontrar la información sobre la obra y los premios de Cristina Sánchez-Andrade en wikipedia:

https://es.wikipedia.org/wiki/Cristina_S%C3%A1nchez-Andrade

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Kim en Hybrid 2019

Kim Martín Humphrey’s work – Hybrid 2019-03-03 photo by Marina Carresi

El domingo 3 de Marzo de 2019 fui a ver la exposición Hybrid organizada en el Hotel Petit Palace Santa Bárbara en la Plaza del mismo nombre en Madrid.  Vi el horario 22:30 y pensé: Genial, llego allí sobre las 8 y después de ver el trabajo de mi amiga Kim, podré ver el resto. Aun así, como estaba algo lejos, cogí un taxi.

Entusiasmada, cámara al hombro me fui directa a pagar la entrada.

–Estamos cerrando –me dice el chico que estaba en lo que parecía la taquilla – Pasa si quieres, no hace falta que pagues.

Sofoco total – ¿Cómo, pero no cerráis a las 22:30? –Eso era ayer, sábado. Hoy cerramos a las 8.

Agustín Miguelez’s work – Hybrid 2019-03-03 photo by Marina Carresi

Otra vez, no es la primera vez que me pasa. Tras unas investigaciones telefónicas consigo informarme del número, es la Habitación 212. No es fácil porque el local es un hotel con todos sus pasillos y habitaciones. Corriendo como una loca primero me equivoco de piso y finalmente la encuentro. Mereció la pena.

Berta’s Jeanne Duval’s work -Hybrid 2019-03-03 photo by Marina Carresi

Ahí estaba Kim Martín Humphrey con sus colegas charlando tras tres días de arduo trabajo y compromiso. Me gustaron mucho los trabajos allí expuestos. La exposición de este colectivo en concreto era en una de las habitaciones del hotel con su cama, cuarto de baño etc. El espacio estaba aprovechado al máximo de forma muy original. (En las fotos también aparecen sus compañeros Guille y Marvin).

Berta’s Jeanne Duval’s work – Hybrid 2019-03-03 photo by Marina Carresi

El grupo estaba formado por tres personas: Kim Martín Humphrey, Berta Jeanne Duval y Agustín Miguelez que componen el colectivo madrileño Doble erre. Transcribo parte del texto del programa de Hybrid:

“…unidos por la búsqueda de la identidad, el reciclaje y la transformación de símbolos. Plantean una toma de pulso de la generación en la que viven, reflejando el pesimismo social de nuestro tiempo…”

Colectivo Doble erre & friends (Kim Martín Humphrey on the right – Berta Jeanne Duval on the left)

Agustín Miguelez in the middle

Conozco a Kim desde que era una niña cuando íbamos a celebrar en su casa familiar la fiesta de Thanks Giving, ya entonces se encargaba de decorarar la gran mesa donde íbamos a comer con fuentes llenas de elementos específicos de la época, piñas, hojas caídas de los árboles, velas y otros adornos que convertían la comida en un acontecimiento especial. La he visto crecer y el enorme esfuerzo que ha hecho para encontrar su camino y su propia voz. Estoy convencida de que esta joven a la que no le asusta el trabajo conseguirá un lugar especial en el mundo del arte.

MC Marzo 2019

Kim Martín Humphrey’s work – Hybrid – Hotel Petit Palace Santa Bárbara-2019-03-03- photo by Marina Carresi     

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The Most Beautiful Fox / El Zorro Más Hermoso (en español abajo)

The most beautiful fox was in John’s garden. Photo by Marina Carresi

The Most Beautiful Fox  (en español abajo)

We were on holiday in Oxford at Nick’s family home. We decided as usual to visit our friends, John and Sian, in London. They have a nice house south of the river. We have a ritual when we go there, such as going to order oriental food from the best takeaway in the area. While we wait, we go to the pub with John to catch up. When we get home with the food, Sian, the children and the au pair are waiting expectantly. The meal starts with wonderful prawn toast – crispy and full of spongy fresh shrimps – and miso soup that warms your stomach (and your heart). To finish there is roast Peking duck with small pancakes that you have to prepare yourself. John and I love this dish. The exotic mixture of flavours and colours carries me off to springtime in China despite the dark London night outside. I feel a bit guilty about it but I only eat this duck twice a year at most. By contrast, Nick and Sian tuck into a vegetarian array eating spicy tofu and other exotic vegetable dishes. The table is covered in takeaway food containers and always there are leftovers for the next day. After a friendly chat and a lot of laughter everybody goes off to bed leaving me to go out into the still darkness of the garden to smoke my last cigarette before sleeping. Outside under the stars I fancifully have this warm feeling of being at home away from home and accompanied in the nocturnal solitude.

Next day we go to Deptford flea market, although not everything is second-hand and I’m left alone to take photographs and buy things. I can spend hours there. The market is full of life with people from all over the world, dressed in their ethnic styles. Once in a second-hand shop a jovial African man insisted I should take him back to Madrid with me.  When I told him I was married, he jokingly replied that he didn’t mind. Nick and John go to have a coffee and talk about art, literature, politics and life. They were schoolmates and as anecdote they were the only ones to choose history of art as A-level in their last two years at school, so they had three teachers for just the two of them. They seem to know more about art than most university art-history graduates.

One day after my shopping in the flea market I was upstairs on the second floor and Nick called me with an uncharacteristic stage whisper:

-Marina, come down – and bring your camera. Please don’t make any noise!

Intrigued I did what I was asked and suddenly I saw in the garden the most beautiful fox I had ever seen. I hadn’t seen a fox so close before so for me it was the most beautiful. Very slowly I edged into the garden. The fox decided I wasn’t a threat so he stared at me while I excitedly took almost fifteen photographs until the fox decided to leave. I could almost imagine him or her saying goodbye as gave one last backward glance at me. We used this photograph for an advert in the magazine (Think in English) we were doing at that time. The other day while cataloguing photographs I saw this one and I remember its story. I will never know why the fox didn’t run away or why it stared at me in that way. The mystery will remain in the photograph forever.

 

El Zorro Más Hermoso

Estábamos en Oxford pasando unas vacaciones en la casa de la familia de Nick. Como siempre, decidimos ir a Londres para ver a nuestros amigos John y Sian. Tienen una bonita casa al sur del Támesis. Siempre hacemos lo mismo, como si fuera un ritual, dejamos nuestras cosas y vamos con John al mejor take away oriental del barrio y después de encargar la comida vamos al pub para ponernos al día. De vuelta a casa con la comida Sian, sus hijos y la au pair nos esperan impacientes. Para empezar el fantástico pan tostado de gambas, crujiente y relleno de gambas frescas y esponjosas, luego la sopa de miso que calienta tu estómago (y tu corazón). Para terminar el pato Peking asado con pequeños pancakes que tienes que preparar tú mismo. A John y a mí nos encanta. La exótica mezcla de colores y sabores te transporta a una primavera china que despierta en la oscura noche londinense. Me siento un poco culpable por el pato, pero sólo lo como un par de veces al año. Por el contrario, Nick y Sian disfrutan de  una selección de platos vegetarianos incluido el tofu con especias y otras cosillas.  La mesa acaba cubierta por completo de envases de cartón grandes y pequeños cuya comida, que nunca conseguimos terminar, descansará en la nevera para el día siguiente. Después de una amistosa charla y muchas risas todo el mundo va a dormir mientras yo salgó al jardín en la oscura y silenciosa noche, para fumar el último cigarro antes de dormir. Y allí, mirando las estrellas como la ridícula romántica que soy, mi cuerpo se relaja y me siento como en casa, en la soledad de la noche.

Al día siguiente vamos al mercadillo de Deptford, una especie de rastro en el mismo barrio. Me dejan sola para comprar cosas y hacer fotos. Puedo pasar horas allí.  El mercado está lleno de vida con gente de todas partes del mundo con sus diferentes estilos de ropa. Una vez en una de las tiendas de segunda mano un simpático joven africano me pedía con insistencia que le llevara conmigo a Madrid, cuando le dije que estaba casada me contesto riendo: “Oh, no pasa nada. Para mí eso no es un problema”.

Nick y John van a tomar un café y charlar sobre arte, literatura, política y la vida. Eran compañeros de colegio y como anécdota diré que ellos eran los dos únicos estudiante que eligieron historia del arte en sus dos últimos años antes de la universidad.  Tenían tres profesores para ellos solos. A mi parecer Nick y John saben más sobre la historia del arte que la mayoría de los que han estudiado la carrera.

Un día, después de mis compras en el mercadillo estaba arriba, en el segundo piso y Nick me llamó con un susurro elevando el tono desde el piso de abajo:

-Marina, baja –y trae la cámara. !Por favor, no hagas ruido!

Intrigada, hice lo que me pedía y de pronto en el jardín vi el zorro más hermoso que jamás había visto. La verdad es que nunca había visto un zorro tan cerca jamás, así que para mí fue el más hermoso. Muy despacio salí al jardín. El zorro decidió que yo no era ninguna amenaza así que me miró fijamente mientras yo exultante le hice unas quince fotos hasta que se cansó y se fue. Casi pude imaginar que me decía adiós cuando se giró y me lanzó una última mirada. Usamos su foto para un anuncio de la revista (Think in English) que hacíamos por aquel entonces. El otro día organizando mis fotos la encontré y me acordé de su historia. Nunca sabré porque el zorro no salió corriendo ni por qué se quedó mirándome de esa manera. El misterio permanecerá en la foto para siempre.

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Mi año 2018 o el ejercicio de relatar lo que sostiene mi supervivencia

Este es el testimonio de un grandísima artista, Leila Amat Ortega. Honesto, puro y lleno de fuerza. No os perdáis el video donde se ve su fabuloso trabajo. Cuando editabamos la revista Yes (Your English Supplement) publicamos dos de sus fotografías, en concreto en el número 9, una de ellas en la portada. Su trabajo es original y visceral y nunca te deja indiferente.

Leila Amat Ortega

Al completo (pequeña)

Como manda la tradición, me pongo  a escribir cómo me ha ido el año. Pero esta vez voy a marcarme un Mr. Wonderful y sólo voy a quedarme con lo bueno. Voy a hacer el ejercicio de escribir sólo lo positivo, que es lo que aporta y sana. O mejor dicho, es lo que necesito ahora mismo para mirar hacia delante. Quisiera dar palabras a los asideros que me han mantenido viva durante el año 2018. Me han destrozado tanto, me han traicionado, me han hecho tanto daño, he alcanzado unos niveles de desesperación, rabia y agotamiento tan altos, que cuando me he puesto a escribir cosas buenas sentía que algo se me rompía por dentro. Una incomodidad anómala. Es la patada de lo bello al sufrimiento ya asentado, a la normalización del dolor. Me duele ese desplazamiento. Pero va a ser así. Pensar en lo bonito es un manguerazo…

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QUINQUI STARS y mi historia con María Reyes y Juanvi

Preestreno de Quinqui Stars (Dirigida por Juan Vicente Córdoba)-Madrid 2018 – photo by marina carresi

El jueves pasado me invitaron al preestreno de Quinqui Stars (2018). El director de cine Juan Vicente Córdoba y María Reyes Arias como coguionista y ayudante en la dirección de actores, nos embarcan en un viaje donde el pasado y el presente se encuentran para mostrarnos una juventud que vive en precario. Pero Quinqui Stars es mucho más, ya que de una forma novedosa, el “alter ego” de su director, El Coleta nos va relatando la historia del cine de quinquis en forma documental a la vez que observamos sus propias vivencias y dificultades para llevar a cabo su proyecto y salir adelante con su familia. Visualmente la alternancia de una imagen puramente poética  que refleja el amor al cine con una imagen periodística y a veces descarnada funciona muy bien. La música trap encaja a la perfección y nos acerca a esa juventud desencantada que lucha por sobrevivir. El tema musical principal de la película lo interpreta su protagonista el músico y actor, (fantástico, para ser su primera película) El Coleta.

De izq a dcha – Marina Carresi-Maria Reyes Arias-Juan Vicente Córdoba photo by Nicholas Franklin

Quinqui Stars es un experimento hecho con mucho cariño y maestría y sé porque lo digo. Conozco a Maria Reyes  y a Juanvi desde hace muchos años y cuando digo muchos, me refiero a más de veinte. A ella la conocí cuando éramos dos jóvenes actrices llenas de sueños. Aunque por entonces ya sabíamos lo difícil que era salir adelante dentro del mundo del cine.

(De izq a dcha) Juan Vicente Córdoba – Marina Carresi – Nicholas Franklin photo by Maria Reyes Arias

A Juanvi le conocí un poco más tarde, más o menos en la época de las fotos que he encontrado recientemente y que veis aquí. De hecho Nick (mi marido) y yo acompañamos a Juanvi y Maria Reyes porque Juanvi estaba buscando una localización para algún proyecto.

(De izq a dcha) Maria Reyes Arias-Juan Vicente Córdoba- Marina Carresi photo by Nicholas Franklin

María Reyes y yo fuimos avanzando, poco a poco, ella más en el cine y yo en televisión y en teatro. Más adelante empecé a dirigir teatro y tras un pequeño éxito con la obra No…noticias (en la que ponía la música la ahora célebre cantante Bebe) dirigí a María Reyes en una obra en la que protagonizaba varios monólogos titulada Mujer, qué me vas a contar! Ella vino a sustituir a otra actriz y compañera, Inma Isla. Los textos eran de Ana Lozano y la música estaba a cargo de un guitarrista americano amante del flamenco, Nathan Burkiewicz. Como se ve en el cartel ella interpretaba a varias mujeres muy diferentes y lo pasamos muy bien trabajando juntas.

Mujer, qué me vas a contar – 2003 Sala Triángulo

María Reyes seguía su carrera como actriz, de hecho nunca la ha dejado, pero empezó también a colaborar con Juan Vicente Córdoba como guionista y en la dirección de actores hasta que le llegó la oportunidad de llevar a cabo un proyecto propio. Su corto Una Caja de Botones escrito y dirigido por ella y con la estupenda producción de  Juanvi  ganó el Goya  al mejor cortometraje de ficción en el año 2011. Quizá no soy muy objetiva pero me parece una historia preciosa y si hubieran estado en Francia o Inglaterra habrían tenido montones de proyectos sobre la mesa pero “Spain is Different”. Después de seis años pudo estrenar su corto Ensayo de vida (2017) en el que además del escribir el guión y dirigirlo, también es la protagonista. Por supuesto haciendo equipo con Juan Vicente Córdoba que se encargó de la producción. El compromiso social y la vulnerabilidad en la infancia están muy presentes en ambos trabajos.

María Reyes Arias en el preestreno de Quinqui Stars (2018)                                

De la carrera de Juan Vicente Córdoba se ha hablado en muchos artículos y no me voy a extender pero si quiero reconocerle un enorme interés por el ser humano y sobre todo por la gente de los barrios marginales. Ha trabajado como director, productor y guionista. Aparte de Quinqui Stars  me gusta especialmente su película Aunque tú no lo sepas (2000) basada en un relato de una escritora a la que admiro mucho, Almudena Grandes. Me encanta su corto Cabezas Habladoras (2017) por el que recibió el Goya al mejor cortometraje en el 2016 (y en el que participó mi hermano Alejandro).

Maria Reyes Arias y Marina Carresi foto hecha por la directora de cine Laura Rodriguez – Preestreno de Quinqui Stars 29 Noviembre 2018

Puede que no sea imparcial porque son mis amigos, pero las críticas que hablan de Quinqui Stars han sido muy buenas. Los dos hacen un equipo fabuloso, son trabajadores incansables y sus historias emocionan y hablan de las cosas que importan. Qué más se puede pedir.

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