Como no voy a quererte

Nick Franklin y Marina Carresi – Park Guell en Barcelona 1989

Contigo desapareció el caos.

Poco a poco arrinconaste

a los demonios

de mis pesadillas

más arraigadas, más atroces.

 

Contigo el mundo

se llenó de colores, de luz,

llevándose,

paso a paso, la densa

oscuridad que me habitaba.

 

Cómo no voy a quererte

si me has dado tanto;

a pesar de tus propias nubes

de tormentas heredadas.

 

Cómo no voy a quererte

si tu risa arrancó

mi piel de gris serpiente,

para convertirme

en águila de plumas blancas.

 

A pesar del desgaste

y el castigo de los años,

cómo no voy a quererte

si mi alma te ama

más que yo misma.

 

14 Febrero 2018

Para Nick

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Yeats Society Madrid Poetry Reading – Lectura Poética de la Asociación de los Amigos de Yeats en Madrid

Yeats Society Madrid Poetry Reading – Judy Macinnes cantando – photo by Marina Carresi (la foto esta hecha con el ipad y no está bien, pero da una idea del evento)

El viernes pasado estuve en una lectura de poemas en inglés, interpretada por  “The Yeats Society Madrid”, en el café María Pandora en las Vistillas en Madrid. Me encantó. Los actores y actrices que leyeron los poemas (muchos de ellos de la compañía de teatro Madrid Players) lo hicieron con gran profesionalidad y entusiasmo. Estuvieron geniales. Los poemas eran, la mayoría de ellos bastante cortos y para mi sorpresa tenían en su mayor parte un enorme sentido del humor a excepción de las elegías de Seamus Heaney. De hecho, con varios de ellos, nos reímos a carcajadas; especialmente graciosos eran los de las escritoras Carol Ann Duffy y Wendy Cope.

Yeats Society Madrid Poetry Reading – Algunos de los actores que participaron en la lectura – photo by Marina Carresi

Los actores que participaron en la lectura fueron: Thisbe Burns, Daryl Buckley, Anne Lydon, James Devlin, James Duggan, Kate Marriage, Jim Trainor, Madeline Bellew, Julie Davies, John McClafferty, Bill Dixon, Liz Mason y Vicky Wright.Por último Judy Macinnes interpretó tres canciones a capella magníficamente, dos del poeta Robbie Burns y una canción tradicional irlandesa llamada The Parting Glass.

Los autores de los poemas eran:

El poeta escocés Robert Burns (1759 – 1796) también conocido como Rabbie Burns que escribía en escocés, también en inglés y se le conoce como pionero del Romanticismo. Nació en una familia pobre, fue un gran inconformista y apoyó a los revolucionarios franceses. Era un gran seductor y tuvo nueve hijos ilegítimos y cinco legítimos. Murió en la pobreza después de coger unas fiebres reumáticas por quedarse dormido en el camino a su casa después de estar bebiendo con sus amigos a los 37 años de edad.   

Rabbie Burns

Wendy Cope, nacida el 21 Julio de 1945 una total desconocida para mí pero el sentido del humor de sus poemas cómicos me hizo reír sin parar, y eso que al estar en inglés no lo entendía todo. Esta fantástica poeta paso quince años dando clase a alumnos de primaria antes de publicar sus libros y en el 2010 se le concedió la OBE Order of the British Empire.

Carol Ann Duffy poeta y dramaturga nació en 1955 en Escocia. Sus obras hablan de política, capitalismo y los problemas de la vida cotidiana  de forma lúcida e inteligente. Su humor se mezcla con la compasión de una forma muy moderna y su lenguaje es tan real que nos podemos identificar fácilmente con sus poemas. Fue nombrada Poeta Nacional (Poet Laureate) en el 2009.

Seamus Heaney 1939 – 2013 era un poeta, dramaturgo y traductor irlandés que obtuvo el premio nobel en 1995. Nació en Irlanda del Norte y fue el primero de nueve hijos. En 1957 Heaney viajó a Belfast para estudiar Lengua y Literatura en la Queen’s University de Belfast. En 1966 fue nombrado profesor de Literatura Inglesa Moderna en esa misma universidad. También en  1966 publica su primera gran obra Death of a Naturalist. In 1985 Heaney escribió el poema “From the Republic of Conscience” (uno de los poemas que escuchamos en la lectura) a petición de Amnistía Internacional de Irlanda. Este poema inspiró  el título para el mayor honor dentro de  Amnistía Internacional el de Premio Embajador de Conciencia.

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Hermano mío

Leonardo López Carresi y Marina Carresi – Photo by Pedro Amalio López 1973

Hermano, hermano mío

te voy a contar un cuento

como hacía cuando el sueño

en aquellas noches largas,

con un soplo aterrador

escapaba de tu cama

y poco a poco volvía

moviendo sus dulces alas.

Había un joven guerrero

que a defenderse aprendió

de los agresores fieros,

pero el destino cruel

como agujas en la piel

le clavo su fina daga,

el  desgarro de una muerte,

una muerte inesperada.

 

El amor llega de lejos,

su corazón le regala

no le importa su pasado

con el futuro le basta,

trabajando sin descanso

un castillo le construye

y lo convierte en  morada.

 

 

Pero hay oscuras tormentas

que su corazón amargan.

Su querido amigo fiel

a otras tierras se marcha,

dejando una triste pena

creciendo sobre su alma.

 

Nuevas nubes aparecen

no cesa la dura batalla

como guerrero que es

vuelve a empuñar su espada.

Su estirpe es de las fuertes

de roja sangre y espada

su escudo es la verdad

su honradez le salva.

Dedicado a mi hermano Leonardo

Enero 2018

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Me gustas cuando hablas

Photo by Marina Carresi (retocada)

Me gustas cuando hablas

porque eres diferente

no tengo que imaginar

lo que piensas

lo que sientes.

 

Me gustas cuando hablas

porque inventas

porque mientes

porque juegas

porque entiendes.

 

Me  gustas cuando hablas

porque sé

que estás presente

no dejes de hablarme nunca

y te querré para siempre.

 

Octubre 2017

Dedicado a mi amor.

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La Palabra

Marina Carresi en la sala La Galera en Alcalá de Henares. Photo by Ana Lozano.

La emoción sin palabras,

es un perro prisionero

esperando que su amo

le saque a pasear.

 

La palabra sin emoción,

es un pez dormido

que busca la luz

para poder nadar.

 

La emoción

con palabras,

 un caballo desbocado

que el jinete

deberá domar.

 

Dame la palabra

y mi mundo cambiará

dame la palabra,

y así podré volar.

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Buffy, the Vampire Cat Slayer

Nick Franklin hizo esta foto de Buffy recien rescatada de la calle.

Un gato de la calle nunca es un gato de la calle,

es un gato que está en la calle.

Antes, cuando bajaba a dar de comer a los gatos en la urbanización donde vivo, dejaba una bandeja con comida. A veces veía a las gatas madres con sus pequeños acercándose tímidamente para intentar adivinar si eras una amenaza o no.  Un día baje más tarde y las gatas ya no estaban, pero vi algo blanco moviéndose encima de la bandeja vacía. Era una gatita blanca un poco más grande que mi mano. Estaba desnutrida y muy enferma. Le tuve que dar biberón con leche especial para gatitos. Para que recuperara el calor y las ganas de vivir, la llevaba atada a mi cintura con un jersey mientras trabajaba en el ordenador y hacía las tareas de la casa. También la llevaba así, para que los otros gatos no se contagiaran de la neumonía y los bichos que la estaban machacando a la pobre. Cuando no podía llevarla en su hamaca improvisada, la dejaba en el cuarto de baño encerrada, por la misma razón. En seguida la llevamos al veterinario y después de asegurarnos de que no tenía Leucemia Felina, que podría ser un peligro para los demás, empezamos el tratamiento.

Buffy mejorando día a día.

Tardó un tiempo en recuperarse pero poco a poco se convirtió en una preciosa gatita llena de energía y vitalidad. En aquella época, Nick y yo que a veces somos como niños, estábamos viendo la serie de Buffy, the Vampire Slayer (caza vampiros) de Joss Whedon (uno de nuestros directores favoritos). Nos encantaba la protagonista Sarah Michelle Gellar con sus saltos magistrales y su increíble fuerza, capaz de acabar con toda la maldad que surgía de las profundidades del infierno. La gatita se recuperó, de hecho empezó a dar increíbles saltos, carreras y piruetas así que decidimos llamarle Buffy en honor a esa genial serie que todos los adolescentes deberían ver.

Sarah Michelle Gellar en la serie de TV dirigida por Joss Whedon.

Cuando empezó a tener el celo, la pobre Buffy se volvió asustadiza,  se subía a lo alto de la librería y se quedaba tan quieta que parecía un búho. Por varias circunstancias tardamos un tiempo en operarle y la pobre no era muy feliz. Cuando por fin pudimos hacerlo acababa de entrar en la familia otro gato rescatado, Bambi. Bambi tenía ya siete meses y era algo abusón. En seguida se hizo con el control de la jerarquía gatuna y fue en este momento, cuando Bambi ya había pasado su cuarentena y estaba dando tortas a diestro y siniestro, cuando operamos a Buffy. No sé si lo sabéis pero cuando castras a una gata, tiene que estar apartada en una habitación tranquila el día y la noche después de la operación y cuando sale al mundo puede tener una importante subida de testosterona. Buffy, desde luego, la tuvo. Bambi se acerco a ella para decirle que él era el nuevo rey y para darle un claro aviso de sus intenciones. Y aquí pasó lo que nunca habíamos visto con otras gatas en parecidas circunstancias, Buffy le pegó tal paliza a Bambi que le dejó en estado de shock, escondido en un hueco imposible entre la lavadora y el lavaplatos. Lo que no sabía Bambi, era que Buffy era una autentica vampire slayer o en este caso bad cats slayer. Buffy volvió a ser feliz y a corretear por toda la casa. Es una gata solitaria, no socializa mucho con el resto, pero a veces le dan como ataques repentinos y se pone a trepar por los muebles y a jugar sola como loca corriendo y saltando persiguiendo a esos malvados vampiros que nadie más que ella puede ver y a los que seguro derrota sin compasión.

Buffy en 2014 con su mirada de Vampire Cat Slayer. Photo by Marina Carresi.

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Cuando te Fuiste

 

Una jovencísima Nuria Carresi. Yo era pequeña cuando se hizo esta foto.

Cuando te fuiste

caí en un mar sin fondo,

donde el dolor y la culpa

como plantas agotadas,

luchaban impasibles

por un rayo de sol.

 

Cuando te fuiste

un trozo de mi ser

se perdió para siempre,

atrapado en el silencio

de un baúl vacio

y un armario hueco.

 

Nos hundimos,

cuando te fuiste;

pequeños barcos

sin luz y a la deriva

vagando en el lodo

de la melancolía.

 

Cuando te fuiste

aparté tu recuerdo,

lo enjaule en mi mente

como se enjaula a un lobo

que triste y frenético

aúlla a la luna.

 

Te perdí cuando te fuiste

pero a veces oigo

tu risa de niña

obligada a crecer

entre el dolor y el hambre

de una España negra.

 

Eras nuestra alma,

 la pieza central

de un puzle dislocado.

Arañando la alegría,

de ese cielo azul

que tanto amabas.

 

Ahora lo sé,

un poco de ti

vive en todos nosotros;

tu dulzura,

ese fue tu regalo

cuando te fuiste.

 

Dedicado a mi madre Nuria Carresi (1940-1999)

Noviembre 2017

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