Mi año 2018 o el ejercicio de relatar lo que sostiene mi supervivencia

Este es el testimonio de un grandísima artista, Leila Amat Ortega. Honesto, puro y lleno de fuerza. No os perdáis el video donde se ve su fabuloso trabajo. Cuando editabamos la revista Yes (Your English Supplement) publicamos dos de sus fotografías, en concreto en el número 9, una de ellas en la portada. Su trabajo es original y visceral y nunca te deja indiferente.

Leila Amat Ortega

Al completo (pequeña)

Como manda la tradición, me pongo  a escribir cómo me ha ido el año. Pero esta vez voy a marcarme un Mr. Wonderful y sólo voy a quedarme con lo bueno. Voy a hacer el ejercicio de escribir sólo lo positivo, que es lo que aporta y sana. O mejor dicho, es lo que necesito ahora mismo para mirar hacia delante. Quisiera dar palabras a los asideros que me han mantenido viva durante el año 2018. Me han destrozado tanto, me han traicionado, me han hecho tanto daño, he alcanzado unos niveles de desesperación, rabia y agotamiento tan altos, que cuando me he puesto a escribir cosas buenas sentía que algo se me rompía por dentro. Una incomodidad anómala. Es la patada de lo bello al sufrimiento ya asentado, a la normalización del dolor. Me duele ese desplazamiento. Pero va a ser así. Pensar en lo bonito es un manguerazo…

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QUINQUI STARS y mi historia con María Reyes y Juanvi

Preestreno de Quinqui Stars (Dirigida por Juan Vicente Córdoba)-Madrid 2018 – photo by marina carresi

El jueves pasado me invitaron al preestreno de Quinqui Stars (2018). El director de cine Juan Vicente Córdoba y María Reyes Arias como coguionista y ayudante en la dirección de actores, nos embarcan en un viaje donde el pasado y el presente se encuentran para mostrarnos una juventud que vive en precario. Pero Quinqui Stars es mucho más, ya que de una forma novedosa, el “alter ego” de su director, El Coleta nos va relatando la historia del cine de quinquis en forma documental a la vez que observamos sus propias vivencias y dificultades para llevar a cabo su proyecto y salir adelante con su familia. Visualmente la alternancia de una imagen puramente poética  que refleja el amor al cine con una imagen periodística y a veces descarnada funciona muy bien. La música trap encaja a la perfección y nos acerca a esa juventud desencantada que lucha por sobrevivir. El tema musical principal de la película lo interpreta su protagonista el músico y actor, (fantástico, para ser su primera película) El Coleta.

De izq a dcha – Marina Carresi-Maria Reyes Arias-Juan Vicente Córdoba photo by Nicholas Franklin

Quinqui Stars es un experimento hecho con mucho cariño y maestría y sé porque lo digo. Conozco a Maria Reyes  y a Juanvi desde hace muchos años y cuando digo muchos, me refiero a más de veinte. A ella la conocí cuando éramos dos jóvenes actrices llenas de sueños. Aunque por entonces ya sabíamos lo difícil que era salir adelante dentro del mundo del cine.

(De izq a dcha) Juan Vicente Córdoba – Marina Carresi – Nicholas Franklin photo by Maria Reyes Arias

A Juanvi le conocí un poco más tarde, más o menos en la época de las fotos que he encontrado recientemente y que veis aquí. De hecho Nick (mi marido) y yo acompañamos a Juanvi y Maria Reyes porque Juanvi estaba buscando una localización para algún proyecto.

(De izq a dcha) Maria Reyes Arias-Juan Vicente Córdoba- Marina Carresi photo by Nicholas Franklin

María Reyes y yo fuimos avanzando, poco a poco, ella más en el cine y yo en televisión y en teatro. Más adelante empecé a dirigir teatro y tras un pequeño éxito con la obra No…noticias (en la que ponía la música la ahora célebre cantante Bebe) dirigí a María Reyes en una obra en la que protagonizaba varios monólogos titulada Mujer, qué me vas a contar! Ella vino a sustituir a otra actriz y compañera, Inma Isla. Los textos eran de Ana Lozano y la música estaba a cargo de un guitarrista americano amante del flamenco, Nathan Burkiewicz. Como se ve en el cartel ella interpretaba a varias mujeres muy diferentes y lo pasamos muy bien trabajando juntas.

Mujer, qué me vas a contar – 2003 Sala Triángulo

María Reyes seguía su carrera como actriz, de hecho nunca la ha dejado, pero empezó también a colaborar con Juan Vicente Córdoba como guionista y en la dirección de actores hasta que le llegó la oportunidad de llevar a cabo un proyecto propio. Su corto Una Caja de Botones escrito y dirigido por ella y con la estupenda producción de  Juanvi  ganó el Goya  al mejor cortometraje de ficción en el año 2011. Quizá no soy muy objetiva pero me parece una historia preciosa y si hubieran estado en Francia o Inglaterra habrían tenido montones de proyectos sobre la mesa pero “Spain is Different”. Después de seis años pudo estrenar su corto Ensayo de vida (2017) en el que además del escribir el guión y dirigirlo, también es la protagonista. Por supuesto haciendo equipo con Juan Vicente Córdoba que se encargó de la producción. El compromiso social y la vulnerabilidad en la infancia están muy presentes en ambos trabajos.

María Reyes Arias en el preestreno de Quinqui Stars (2018)                                

De la carrera de Juan Vicente Córdoba se ha hablado en muchos artículos y no me voy a extender pero si quiero reconocerle un enorme interés por el ser humano y sobre todo por la gente de los barrios marginales. Ha trabajado como director, productor y guionista. Aparte de Quinqui Stars  me gusta especialmente su película Aunque tú no lo sepas (2000) basada en un relato de una escritora a la que admiro mucho, Almudena Grandes. Me encanta su corto Cabezas Habladoras (2017) por el que recibió el Goya al mejor cortometraje en el 2016 (y en el que participó mi hermano Alejandro).

Maria Reyes Arias y Marina Carresi foto hecha por la directora de cine Laura Rodriguez – Preestreno de Quinqui Stars 29 Noviembre 2018

Puede que no sea imparcial porque son mis amigos, pero las críticas que hablan de Quinqui Stars han sido muy buenas. Los dos hacen un equipo fabuloso, son trabajadores incansables y sus historias emocionan y hablan de las cosas que importan. Qué más se puede pedir.

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Margarita quiere vivir

El sábado 10 de Noviembre estuve viendo la obra de teatro “A Margarita”, un monólogo protagonizado por la actriz Sara Moros.

Conocí a Sara cuando éramos compañeras en la escuela de teatro de Cristina Rota. Más adelante estuvimos juntas en un proyecto basado en unos textos de Dorothy Parker. Yo lo iba a dirigir pero finalmente no salió adelante. La experiencia que tuve durante los ensayos al dirigir a Sara fue muy positiva. Era una persona trabajadora, disciplinada y abierta a la hora de experimentar. Hace años de esta historia. Manteniendo el contacto he visto a Sara progresar en su carrera a lo largo de varios años a través de los medios. Por razones que no vienen al caso, no la había visto desde hacía bastante tiempo y me ha encantado comprobar como Sara se ha convertido en una actriz extraordinaria.

Sara Moros protagonista en “A Margarita” (centro) Inma Isla (derch) Marina Carresi (izqu)

El texto, escrito con una enorme sensibilidad por Carlos Be narra, con un gran sentido del humor, el viaje emocional que hace la protagonista, Margarita, cuando descubre que le quedan 180 días de vida por culpa de un cáncer de vesícula biliar. Carlos Be ha sabido dar un enfoque honesto y sin romanticismos  sobre el cáncer y lo duro de su tratamiento. Sara con un trabajo impecable sabe perfectamente de lo que está hablando, pero además de transmitir una gran dosis de humanidad, consigue  sacar el máximo partido posible al humor en una situación verdaderamente dramática. Por otra parte la magnífica dirección de Sandra Dominique y el trabajo de todo el equipo, incluida mi amiga y estupenda actriz Inma Isla que colabora  como ayudante de dirección,  hacen que realmente merezca la pena ir al teatro.

Durante la obra transité por todo tipo de emociones: Me reí, me enfadé, lloré y sobre todo quise abrazar a Sara por hacerme sentir y pensar sobre la vida, la muerte, la soledad, el amor, la familia y todas las cosas que son importantes pero de las que no somos conscientes hasta que podemos perderlo todo, incluida la vida. Una obra fabulosa que todo el mundo debería ver.

 

 

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Cuando Sea Mayor

Marina Carresi a los 6 años
Photo by P A López

Cuando sea mayor

no me convertiré en vampiro,

ni seré el espectro

oscuro y terrorífico

que no cree en la luna.

 

Cuando sea mayor

seguiré jugando con mi gato,

siempre loco, amarillo,

buzo eterno en mis caricias.

 

Cuando sea mayor,

no tendré una casa

de inmaculados muebles,

oliendo a tristeza,

podridos de mentiras.

 

Cuando sea mayor,

huiré de la sonrisa

en piedra custodiada,

falsa pariente

de la carcajada altiva.

 

Cuando sea mayor,

tendré sonrisas convertidas

en flores perfumadas,

y arrancaré la infancia

de baúles remotos.

 

Rescataré a la niña

del álbum carcelero

y las paredes huecas,

para que juegue siempre

con los espejos nuevos.

 

He rescatado este poema que escribí hace muchos años, no era una niña pero era muy joven. Era toda una declaración de intenciones y ahora, en la madurez, me alegra ver que no estaba muy equivocada. Estoy en el trabajo de rescatar a esa niña “para que juegue siempre con los espejos nuevos”.

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La actriz que vivía en las nubes

Nuria Carresi y Marina Carresi – Recorte de prensa

Hubo una época en mi vida en la que iba a castings. Castings, casting y más castings.

En la calle Pizarro había una escuela de baile con preciosas salas llenas paredes con espejos y suelo de parquet y olor a madera. Esas salas las alquilaba TVE para que los actores de los Estudios 1, novelas y otras producciones, pudieran ensayar. Cuando era pequeña acompañaba a mi madre y me empapaba de toda esa cultura que luego aparecería mágicamente en  esos primeros aparatos de televisión en todos los hogares españoles en los años 60 -70. Me encantaban esas habitaciones enormes y los actores, que primero sentados en un círculo en el centro de la enorme sala y luego de pie incorporando algunos movimientos e intenciones, iban convirtiendo las palabras escritas en un guión, en algo vivo y lleno de emoción. Las bailarinas correteaban por los pasillos con sus tutus y sus zapatillas de baile y se respiraba creatividad y excitación por todas partes. Allí había un personaje que era como el guardián de las llaves del castillo que organizaba las salas y tenía todo bajo control, Rufino. Rufino era amable y peculiar, no era alto pero  era muy robusto. Debía tener entre treinta tantos y uno de sus ojos estaba medio cerrado, siempre estaba alegre y en sus horas libres se dedicaba a la carpintería. De hecho, recuerdo que en algún momento hizo una librería para mis padres e imagino que no sería la única. Me encantaba ir a las salas de ensayo de la calle Pizarro.

Marina Carresi – Texto Javier del Castillo – Foto Angel de la Rica

Años más tarde cuando decidí ser actriz también estuve ensayando allí y en cierta forma era como estar en casa. Un día me enteré de que había un casting en Pizarro y fui allí llena de optimismo, al fin y al cabo estaba como en mi casa, aunque claro estaba muy nerviosa cosa que solía ocurrirme cada vez que iba a un casting. La prueba era para un programa juvenil y  llegué algo tarde. Parecía que ya no había nadie pero al final conseguí encontrar a una persona que estaba dispuesta a escucharme y darme la soñada oportunidad. Le explique quien era y que estaba dispuesta a trabajar duro y no sé cuantas cosas más. Me dijo si podría hacerme unas fotos, yo dije que por supuesto aunque me pareció algo curioso pero no totalmente ya que muchas veces te hacen fotos cuando vas a un casting. Salimos a la calle y me hizo unas fotos, no recuerdo si fue la persona con la que estuve hablando o si había algún fotógrafo. En fin, cuando terminamos le pregunté si me avisarían tanto si me elegían como si no y me miró con extrañeza – ¿Si te elegimos para qué? – yo empecé a ponerme un poco nerviosa. – Pues para el programa o para hacer más pruebas – El hombre sonrió, creo que no se puso a reír a carcajadas para no humillarme. Marina, me dijo, soy un periodista y estoy haciendo un reportaje sobre las chicas que os presentáis a este casting. Me quedé sin saber qué decir, me sentí francamente estúpida. Por descontado os podéis imaginar que no hice la prueba, la gente que hizo el casting ni siquiera se enteró de que había estado ahí. Al final eligieron a Miriam Díaz Aroca que se hizo bastante famosa, merecidamente, lo hacía muy bien. El reportaje que me hicieron lo conservo y es muy gracioso si lo leéis comprobaréis cómo a pesar de mi inocencia pasmosa y mi desastrosa organización del tiempo saqué algo positivo ya que el reportaje salió en varios dominicales y ahí estaba yo intentando salir adelante en mi incipiente carrera como actriz.

Marina Carresi – Texto Javier del Castillo – Foto Angel de la Rica

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Cronos

 

Esta es la foto del reló de mi amigo Hamish. Me pareció estupendo para ilustrar este poema.

 

Me rodeas y me aplastas

como a un muñeco

manejado a tu antojo.

Me quitas la libertad de ser,

de sentir los sueños encerrados.

Me ahogas, me aprisionas,

te aproximas y me aparto

pero ahí estás, impasible,

vivo en las manos de la gente,

vivo en los relojes de las calles,

vivo en los pasos apresurados,

y estando tú vivo,

nosotros moriremos.

 

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Los Botones de G.

Me faltaba una imagen para completar la historia.

marinacarresi

Los botones de tia G.
-Ven Martita hija, toma – me ofrece dos billetes – siento no poderdarte más, pero…-es igual, tía – y realmente me da lo mismo. Su sola presencia me reconforta. El saber que aquí todo sigue exactamente igual que cuando nací. La vieja radio…- Tía, me la tienes que dar.- Ni hablar, me la pidió tu primo Jaume – Cajas, cajitas, cajones. Los botones se desparraman por todas partes, eso si, en un perfecto orden.
– Tiita ¿me dejas los botones para jugar a las vendedoras? – Bueno, pero luego lo dejas todo bien ordenado ¿vale?- Vale. ¿Cuantos botones quiere señora? Ah, muy bien, doce de los verdes y cuatro de los blancos. ¿Cómo? Ah si, señora, estos son de muy buena calidad.- Todo sigue igual, bueno, todo no. Las cosas siguen igual y ella también, un poco más mayor, pero…- Anda Martita acércame las tijeras.- ¿Cómo es posible que yo…

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